
Carlos D. Mesa Gisbert
Somos herederos, somos hijos, hemos sido nombrados, pertenecemos a un lugar y compartimos una comunidad. Esa noción de ser y estar, se hace profunda en el momento en que un nombre nos abarca porque al escucharlo nos sentimos llamados, identificados. Desde tiempos inmemoriales los seres humanos se reconocen entre sí porque aquello que les es común, además de un nombre, está marcado por símbolos, los que definen la identidad individual y colectiva. En nuestros días en las naciones del mundo, los dos símbolos más importantes de esa identidad son la Bandera y el Escudo.
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