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Escuchando los “argumentos” de varios de los diputados brasileños que votaron en la sesión de impeachment de la Presidenta Rousseff, uno se preguntaba si estaba en un país democrático o en una teocracia. Las menciones a la protección de Dios, las afirmaciones de fe religiosa, las decisiones tomadas bajo su iluminada palabra se sucedían mezcladas con insólitas citas a los hijos, a las esposas a los nietos. “Voto por el sí por mi pequeño nieto…”.


















