
Mientras en Argentina determinados sectores de la izquierda se rasgaron las vestiduras por la visita del Presidente Obama a Buenos Aires, y mientras en Bolivia y Venezuela las autoridades se empeñan en seguir considerando que Estados Unidos es un anatema, el Presidente Raúl Castro y el pueblo cubano recibieron con una extraordinaria calidez y apertura de mente al mandatario norteamericano.


















