Publicado en Poder y Placer Nº 36
Las autonomías son un gran triunfo histórico, el triunfo de quienes demandaron desde el siglo XIX la opción del federalismo como un camino razonable para Bolivia.
El nudo de la controversia en el debate entre unitarismo y federalismo estaba en nuestro complejo nacimiento (ni con Lima ni con Buenos Aires). La visión unitaria partía de la premisa de que el país tenía tendencias centrífugas que se acelerarían si se cambiaba de sistema, peor aún si, como era evidente, nuestros vecinos tenían tendencias anexionistas o, cuando menos, de voracidad para con territorios con casi nula presencia humana y con la consecuente ausencia del dominio soberano desde el Estado.



















