
Víctor Paz Estenssoro, reelegido, recibe los símbolos de mando al iniciar su tercera presidencia el 6 de agosto de 1964
Debo confesar que llegué a este libro con cierto prejuicio. Las referencias en torno a su contenido me hicieron presumir que se trataba de una tesis revisionista de un periodo poco trabajado de nuestra historia contemporánea. Prejuicio alimentado por mi propia visión subjetiva sobre el protagonista principal de la “trama”, Víctor Paz Estenssoro. Tampoco es que el título, “Minas, Balas y Gringos”, mejor para una novela que para un trabajo histórico, me diera mucha confianza.


















