
¿Existe la verdad en política? Los dramáticos días que estamos viviendo desde que el 10 de noviembre Evo Morales hizo oficial su renuncia a la presidencia, nos han probado que el relativismo es un elemento dominante en la esfera de la política.

¿Existe la verdad en política? Los dramáticos días que estamos viviendo desde que el 10 de noviembre Evo Morales hizo oficial su renuncia a la presidencia, nos han probado que el relativismo es un elemento dominante en la esfera de la política.

fotografía, periódico «Clarín»
Evo Morales ordenó y ejecutó el peor fraude de la reciente historia democrática boliviana, violó la ley y por dos veces le arrebató el voto a los bolivianos.
Escribo estas líneas no como -que bien podría hacerlo- el candidato directamente afectado por tamaño delito electoral, sino como ciudadano y expresidente.

Hoy, Gustavo Aliaga miembro de Comunidad Ciudadana, entregó mi carta dirigida a la CIDH en la capital del Estado

Los Comités Cívicos del país, el Consejo Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) y seis organizaciones políticas, hemos firmado el 17 de enero de 2019 en Santa Cruz, un Acuerdo trascendental para la defensa de la democracia, en un contexto signado por el autoritarismo y la vulneración constante de la Constitución y la Ley por parte del gobierno de Evo Morales. Este su texto completo:

La comprensión de lo democrático no tiene en Bolivia un consenso que coincida con su raíz surgida del Occidente liberal de hace doscientos años y del Occidente greco-latino clásico. Tal concepción carece en Bolivia de una tradición profunda y es, por tanto, una experiencia en pleno proceso de construcción, amenazada hoy, cuando nos acercamos a las cuatro décadas de haberla inaugurado.

El pasado 8 de octubre de 2018 de manera voluntaria y sin obligación alguna, pedí a la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) que levante mi secreto bancario.

El gran desafío de la política es dar el salto al siglo XXI, no de forma sino de fondo. Comprender que los paradigmas de interpretación de la realidad deben cambiar, cambiar el lenguaje, cambiar las categorías, romper los moldes estrechos de lo que se entiende por conservatismo y progresismo.

El 10 de octubre de 2018, igual que el de 2017, fue un día de conmemoración, de fiesta popular pero también, de un modo claro en todos los lugares emblemáticos de nuestras principales ciudades donde se congregaron cientos de miles de ciudadanos, de exigencia a Evo Morales y Álvaro García Linera de que respeten la decisión de la mayoría de nuestro pueblo.

Queridas ciudadanas, queridos ciudadanos,
He reflexionado, lo he hecho en profundidad y he tomado una decisión muy clara, una decisión que propone. Seré candidato a la Presidencia del Estado. Lo hago porque este es un tiempo de inflexión histórica, porque estamos en el comienzo de un nuevo tiempo que debe tener un nuevo liderazgo. Nuevo tiempo de manos tendidas para que las ciudadanas y los ciudadanos, ustedes, me acompañen.

El Presidente Morales ha hecho conocer el 27 de septiembre de 2018 que nos concede una amnistía a Jorge Tuto Quiroga y a mí con el siguiente argumento: “Tomo esta decisión de manera personal apoyándome en la autoridad legal que la Constitución me confiere y lo hago sin solicitar a los expresidentes nada personal a cambio, sólo que defiendan […] nuestro derecho a una salida soberana al océano Pacífico con todas sus energías, con todo su corazón y capacidad intelectual”.

Es difícil escoger de entre las historias inverosímiles y surrealistas a las que hemos asistido en estos años, pero ciertamente la del niño Alexander es una de las más señaladas. Sería un magnífico material para un thriller si no es que envuelve en la tragedia a sus dos protagonistas, el niño condenado a una muerte dramática desde su nacimiento y el médico Jhiery Fernández condenado a veinte de años de cárcel por su supuesta violación. El bebé que con ocho meses, la mitad del peso normal de un niño de su edad y con las secuelas del abandono, murió porque su famélico cuerpo no pudo resistir más.

Corren tiempos difíciles, de pasiones encendidas, de posturas radicales, de polarización ante la arbitrariedad de un gobierno que está obsesionado con retener el poder a cualquier precio. En este escenario es muy difícil la ecuanimidad y el equilibrio, más difícil aún guardar distancias en medio de una acción legítima y democrática que repudia tal comportamiento político.

El Presidente nos amenaza con una Ley contra la mentira. Comenzó diciéndolo en tono ligero en un discurso, pero poco a poco nos dimos cuenta de que va en serio, que no es una idea que mencionó al pasar, parece una decisión tomada que presentará a consideración de su Asamblea Legislativa.

El escritor argentino Martín Sivak, embelesado por la figura de Evo Morales, publicó a poco del ascenso al poder del líder cocalero un libro que buscaba dar una semblanza -más bien elegíaca- del nuevo Presidente. Escogió un título muy expresivo: “Jefazo”, término que salía de las formas coloquiales del propio biografiado, pero que a doce años de distancia, demostró ser la mejor definición de lo que el primer mandatario representa y la relación que tiene con sus subordinados y la que –esto es lo más grave- pretende tener con todos los bolivianos.

La Asamblea Legislativa (ALP) discute y aprueba a marchas forzadas el proyecto de ley de partidos u organizaciones políticas. La nueva ley tiene como su rasgo más destacado la incorporación de las elecciones primarias en partidos y coaliciones, aplicable ya para los próximas comicios de 2019.

En estos días truculentos y surrealistas que nos toca vivir, en los que el robo de la Medalla del Libertador es la metáfora más descarnada de la realidad de los poderosos de hoy, se ha inaugurado el edificio que será la sede de la presidencia y que se ha construido a imagen y semejanza del Presidente Morales. Es también una metáfora, la de un legado que retrata el espíritu de quien alguna vez fuera un combativo dirigente sindical nacido de las entrañas populares de la nación.

Entrevista publicada en la Revista «Cosas» en la edición de julio de 2018
El Expresidente Carlos Mesa se considera sujeto de una persecución política, es contundente al decir que no hay mejor forma de defenderse, que hacerlo en su país. Expresa que la sociedad boliviana no debe perder ímpetu, ni vocación de libertad, y que el “Bolivia dijo NO” tiene que imponerse en la calle, pacífica y democráticamente.
Por: Carla Tejerina
Fotos: Alejandra Reznicek


Como era previsible el Procurador Menacho, viola el art. 14 de la CPE al rechazar con argumentos falsos mi pedido de que, o abra una acusación contra el Presidente Morales y sus ministros en el caso Guaracachi, o retire su acusación en mi contra en el caso Quiborax, ante la evidencia de que los tribunales internacionales que fallaron en ambos casos, declararon ilegales ambas expropiaciones y obligaron a Bolivia a pagar una compensación de 42,6 y 31,5 millones respectivamente. Lo hace faltando a la verdad en su argumentación y reiterando, una vez más, que me acusa por razones políticas y para proteger al ministro Arce, al ministro Navarro y a él mismo, por la pésima defensa del Estado en Quiborax.