La Gran Pirámide. Bajo el Ala de la Muerte

Publicada el 6 de noviembre de 2011 en Página Siete y Los Tiempos

Pude mirar por fin las pirámides. No estaban como había supuesto siempre en medio del desierto, no, están ya a las puertas de El Cairo, o mejor, la urbe está a sus puertas. Los diecisiete millones de cairotas viven a sus pies y en pocos años las envolverán completamente.

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Nostalgia del «Boom»

Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 25 de septiembre de 2011

Leo los recuerdos de las ya viejas pero entonces apasionadas polémicas de los escritores del “boom” en el libro De Gabo a Mario (Esteban y Gallego,2009), y no puedo menos que preguntarme sobre el largo camino de un desencanto. Cuando Julio Cortazar, Carlos Fuentes y, por supuesto, los dos ganadores del Nóbel más emblemáticos de un mundo que fue y que no sé si aún es, proponían –diría Cernuda- ideas cargadas de futuro.

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Raúl Lara. Un Camino sin Retorno al Alma de Bolivia

La muerte de Raúl Lara, un grande de la pintura de América Latina me ha conmovido. Siempre admiré su obra, grande como pocas en el siglo XX boliviano. El pintor del mestizaje boliviano, a quien tuve el privilegio de tratar y de apreciar como persona. Vayan estas líneas que escribí en 2010 como un homenaje al artista, al hombre y, si cabe, al amigo.

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Arte en Tiempos de Cambio

Raúl Lara el maestro de la pintura que expresa el mestizaje boliviano

Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 17 de julio de 2011

En este escenario no exento de cierto tono delirante, se ha empezado a categorizar categorizar las expresiones culturales a partir de su carácter “neoliberal” o “socialista comunitario” y, como en la política, hay quienes pretenden marcar su año cero de la cultura en la sacrosanta fecha del 21 de enero de 2006, día de la entronización del Presidente Morales en Tiwanaku.

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La Patria del Tambor Vargas

Publicado en Página Siete y Los Tiempos el 26 de junio de 2011

¿Qué nos une y que nos separa? ¿Por qué queremos estar juntos? ¿Cuál es la idea de comunidad que le da sentido al ser bolivianos? ¿Por qué me siento boliviano y cuál es la razón de ese sentimiento?

Las respuestas se encierran en la comunidad de intereses, comunidad de ideas, comunidad de objetivos. Un proyecto común, en suma ¿Cuál es el proyecto común de Bolivia?

Es una imaginario como la propia noción de Patria. Quizás la más real y a la vez la más poética la expresó José Santos Vargas, el famoso Tambor, cuando en su diario en los días duros de la lucha por la independencia en Ayopaya mencionaba el genérico “la Patria” en la forma plural  del “nosotros, la Patria” para referirse a aquellos que junto a él combatían en el corazón mismo de lo que hoy es el territorio boliviano.

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Nacionalizar Tiwanaku

Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 1º de mayo de 2011

Un embajador acreditado en Bolivia que tiene un particular aprecio por Bolivia y por sus extraordinarias culturas, ha optado por no llevar a Tiwanaku a quienes llegan de su país. La razón es contundente. El estado de deterioro, suciedad, falta de comodidades mínimas y la sensación de abandono son tales, que la impresión que uno se lleva de la visita es contraproducente. El embajador tiene razón. Tiwanaku da vergüenza.

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El Contenedor de la Felicidad

Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 24 de abril de 2011

Cuando aprendí a caminar no tenía conciencia de que caminaba. Cuando encontré la luz la disfruté sin saber lo importante que era ese instante, sin más. Ambas cosas son tan cotidianas como esenciales. La vida suele ser una extraña suma de acontecimientos en los que el dolor y el sufrimiento tienen más espacio que el placer.

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A Propósito de mi columna «Coca Ritual y Coca Opresora»

Pablo Laguna, que ha sostenido una intensa polémica conmigo en este blog, decidió escribir un artículo (en un tono mucho más moderado y respetuoso que el que ha usado aquí), publicado en «Página Siete», bajo el título «Las ideas de Mesa respecto al acullicu». Esta mi respuesta a esa nota, que ha sido  publicada hoy 1° de abril de 2011 en Página Siete:

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Coca Ritual y Coca Opresora

Publicada en Página 7 y Los Tiempos el 20 de marzo de 2010

Es ya un lugar común en Bolivia afirmar que la defensa de la hoja de coca tiene que ver con su importancia en el pasado prehispánico. Entre los tiahuanacotas, en los señoríos collas y en tiempo de los incas (la civilización que invadió y conquistó el territorio aymara y la confederación charca), la hoja tenía una valor ritual sagrado fundamental y estaba ligada a los sacerdotes y al propio inca, encarnación del dios sol. Está claro que los sacerdotes y adivinos usaban la hoja para las mesas rituales que los vinculaban con los dioses y para leer las vidas de las personas, sea  masticando y escupiendo la hoja, sea en la lectura de las hojas según su disposición al caer desde las manos de los augures. Algunos arqueólogos e historiadores afirman que se usaba como instrumento de cambio y que tenía una difusión social más amplia, mientras otros insisten en que su uso estaba restringido a las elites.

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El Problema del Otro

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Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 23 de enero de 2011
A pesar de conocer parte de la obra de Tzvetan Todorov de mis tiempos de estudiante de literatura, cuando el estallido del estructuralismo parecía el nuevo iluminismo venido de Francia (del que hoy guardo respetuosa distancia), nunca había leído su libro La Conquista de América (1982) en la que el centro de su reflexión es “el problema del otro”.

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La Velocidad

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Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 16 de enero de 2011

Aprovecho mi breve estancia académica en Barcelona, gracias a una invitación de la Universidad Pompeu Fabra, para reflexionar sobre asuntos que me devuelven a cuestiones distintas de las de la política.

La lectura de La Teoría del Todo de Stephen Hawking a propósito de la de la relatividad, me confronta de nuevo con una de las reflexiones humanas más recurrentes, el tiempo. En el infinito universo (la palabra infinito cobra sentido precisamente en este contexto), la dimensión del tiempo y del espacio no sólo que cambian sino que pierden relevancia, lo único que importa es la velocidad. A la velocidad de la luz, es decir a una velocidad real alcanzada por partículas (o lo que se llamen) que la conforman, un segundo se queda congelado, el tiempo literalmente se detiene. Sigue leyendo

El Amante de Manuela

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Publicado en Página Siete y Los Tiempos el 28 de noviembre de 2010

¿Historia con Mayúsculas o historia con minúsculas? ¿Es la vida privada de un gobernante parte de las minúsculas o de las Mayúsculas? Si apeláramos al expediente fácil de adscribirnos a alguna corriente de interpretación, nos alinearíamos en una de tantas trincheras y el asunto quedaría “resuelto”. Todo dogma, también el de las escuelas historiográficas, es un camino de principios e imperativos que cierran peligrosamente la entrada del oxígeno que marca cada circunstancia y cada caso en particular.

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Nihil Obstat

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Publicado en Página Siete y Los Tiempos el 24 de octubre de 2010

“Nihil Obstat”. Dos palabras que eran imprescindibles en cualquier libro que saliera a la luz en el mundo católico del pasado. Era una aprobación oficial de la Iglesia que, una vez leído un libro por los representantes de la defensa de la fe, tenía la aprobación moral y de doctrina que permitía su publicación. Era, seamos breves, la censura más descarnada. Sin el “Nihil Obstat” (no hay impedimento para la publicación), ninguna obra podía ser impresa.

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Vargas Llosa. Más Allá del Nóbel

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Publicado en El País de Madrid el 20 de octubre de 2010

Conversación en la Catedral fue para mí un deslumbramiento. Me conectó de modo definitivo con la literatura latinoamericana y me acercó carnalmente a la realidad, una realidad que aparecía en la novela a partir de una Lima agria como “La Catedral”, el bar en el que Zavalita desgranaba el Perú y desgranaba algo más; nuestra América. Era el fin de los años sesenta. A su lado y por contraste, me ronda la figura de otro personaje de esa historia, Bermúdez, el siniestro ministro del Interior, razonablemente pulcro, obsesivamente ordenado, cínico e implacable “como correspondía”. Por si fuera poco, todavía late en mi mente la escena entre fascinante y obscena del amor prohibido entre dos mujeres que, como en el personaje de Lalita en La Casa Verde, tenía mucho de erotismo, de pasión y aunque suene absurdo, de pureza.

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El Nóbel para Zavalita y Lalita

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Publicado en Página Siete y Los Tiempos

Zavalita pregunta dónde se jodió el Perú. Es la primera página de Conversación en la Catedral. La frase es ya un tópico, la novela en cambio fue un fogonazo en mi alma, un descubrimiento, la saga de una aventura que –a mis diecisiete años- marcó una doble pasión, por la literatura y por el compromiso con la realidad social de América Latina. El Perú de Odría, su siniestro ministro del interior, la frívola pero ingenua amante que lo acompaña, el padre atormentado por su doble vida, el chofer, la Lima fervorosa de los universitarios de San Marcos, podían perfectamente desdoblarse en cualquier ciudad, en cualquier lugar, en cualquier alma latinoamericana de quienes, al final de los sesenta, estábamos envueltos por la certeza de que la utopía era posible. Zavalita es, paradójicamente, el retrato de un escepticismo, la certeza de una imposibilidad, pero por muchas razones expresa una mirada de futuro, una historia de rupturas y de interpelaciones.
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Con el Sello de Santiago Illapa

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Publicado en Página Siete y Los Tiempos el 5 de septiembre de 2010

En el momento del rezo (plegaria, oración), el amauta (yatiri), sacerdote andino, en el mismo tono con el que se desgrana el rosario, pide, se comunica con sus dioses, con los Apus (montañas tutelares), con sus ancestros (las huacas). Es una sucesión transida de palabras en aymara salpicadas de vez en vez por el castellano.

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Saramago y la Ceguera

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Publicado en Página Siete y Los Tiempos el 4 de julio de 2010

Uno de los personajes de Saramago, mientras maneja su automóvil y se detiene frente a una luz roja, percibe que no ve. En realidad, un exasperante manto blanco cubre por completo sus ojos y a partir de ese instante terrible, comienza a contagiar la ceguera a todos aquellos que tienen contacto visual con él. En poco tiempo, un mar de ciegos inunda la ciudad de la novela del portugués, un océano de seres humanos que poco a poco se desnuda en su inermidad todo aquello de oscuro y terrible que tiene el espíritu humano.

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