Nihil Obstat

nihil obstat

Publicado en Página Siete y Los Tiempos el 24 de octubre de 2010

“Nihil Obstat”. Dos palabras que eran imprescindibles en cualquier libro que saliera a la luz en el mundo católico del pasado. Era una aprobación oficial de la Iglesia que, una vez leído un libro por los representantes de la defensa de la fe, tenía la aprobación moral y de doctrina que permitía su publicación. Era, seamos breves, la censura más descarnada. Sin el “Nihil Obstat” (no hay impedimento para la publicación), ninguna obra podía ser impresa.

No tuvimos que esperar demasiado para que se les vieran los dientes a los autores de la Ley en contra del racismo y la discriminación. No contentos con la aberración de dos artículos que no son otra cosa que un atentado contra la libre expresión, se lanzan a censurar parte del patrimonio más significativo  de cualquier sociedad, su creación intelectual y literaria.

El 10 de mayo de 1933, el régimen nazi llevó a cabo una gran quema de libros en una plaza de Berlín, libros que contradecían el “espíritu regenerador” del ideario nacional socialista. La pretensión de las autoridades del gobierno de Morales de sacar del curriculo educativo libros que consideran “promotores del racismo” no está muy lejos de tal acción. En este contexto de intolerancia, que es una expresión lamentable de discriminación, se mencionan –era previsible- dos obras de Alcides Arguedas y una de Antonio Díaz Villamil, lo que adelanta que la inquisición indígena comienza a parecerse mucho (siempre los extremos se tocan) a la inquisición religiosa de antaño. Prohibido pensar, prohibido decir, prohibido escribir.

En Bolivia se vende, tanto en ediciones piratas como en ediciones legales, el libro “Mi Lucha” de Adolf Hitler, como se vende en cualquier país democrático en el que reina la libertad. La obra me parece un execrable compendio de ideas delirantes, racistas y de sofismas inaceptables que, demás está decirlo, permiten comprender la locura desatada por su autor entre 1933 y 1945. A nadie se le ocurre por ello prohibir la edición del libro de marras. Ese es el secreto de una democracia, la superioridad moral que da la libertad plena. La libre circulación de ideas, por muy descabelladas que estas sean, sólo se combate de un modo, con ideas. Eso es lo deleznable de una ley que rápidamente se convierte en el instrumento más nefasto de aquello que pretende combatir. Es la misma lógica de combatir el terrorismo con el terrorismo de Estado.

Aún suponiendo que las obras nacionales mencionadas tuvieran un contenido directa o indirectamente racista, no debieran eliminarse del currículo educativo, porque en esa hipótesis serían un extraordinario material para debatir con los alumnos a propósito del racismo y la discriminación. Pero se da el caso que, a guisa de ejemplo, “Raza de Bronce” es precisamente una de las obras que mejor expresa la literatura indigenista en América Latina y si bien  expresa una visión ambigua y paradójica del mundo indígena desde la óptica de un criollo, el mensaje es inequívoco, es una reivindicación contra los abusos sin cuento que los terratenientes de principios del siglo XX ejercían sobre los indígenas en el sistema de hacendados, colonos y las mecánica del pongueaje. Hay que ser demasiado ciego para no verlo. El alegato final expresado por el anciano de la comunidad cuyo apellido –nada parece casual en los guiños de la historia- es Choquehuanca, sería firmado, no tengo la menor duda, por el ministro de Relaciones Exteriores del actual gobierno, a pesar de su afirmación en torno a los libros que –creo- en los días que corren no volvería a hacer.

No sólo es inadmisible la actitud dictatorial de la autoridad que dijo que comenzará la censura de nuestra literatura, sino muy evidente el absoluto desconocimiento de los libros que pretende censurar, que contradicen las razones que lo “justifican”. Con ese desconocimiento vergonzoso podría censurar también “Creación de la Pedagogía Nacional” de Tamayo, alguno de cuyos capítulos en torno a los indígenas es aún más duro que partes completas de “Pueblo Enfermo”, sobre todo en sus referencias a la supuesta carencia de capacidades intelectuales de los aymaras, destacando en cambio su fuerza física y su intenso vitalismo. En esa línea, la lista de la inquisición aymara podría fácilmente superar un centenar de títulos.

Es tiempo de que el ministro de Educación Roberto Aguilar se pronuncie de manera categórica sobre este asunto. No puedo creer que un hombre de formación académica, catedrático y ex Rector de la UMSA tolere estos desmanes que afrentan al ejercicio de la reflexión y la libertad intelectual en Bolivia.

Muchas barbaridades hemos visto y escuchados en estos años, pero esta es una de las más graves y peligrosas de todas. El juez inquisitorial se cierne sobre todos nosotros. Mucho apreciaría conocer el punto de vista de los intelectuales próximos al MAS o  masistas, sobre el comienzo de la noche de los libros quemados que sigue el ejemplo de la hoguera alimentada por ideas y reflexiones libres, con la que el nazismo reveló su verdadera naturaleza.

Mientras tanto, espero la traducción al aymara del termino “Nihil Obstat”.

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3 pensamientos en “Nihil Obstat

  1. Don Carlos,
    no tengo la menor duda de que la iniciativa que Usted critica está basada en la lectura parcial que Usted alega. Sin embargo, no es justamente el caso que en otros países democráticos no haya decisiones políticas respecto a qué literatura debe o no puede ser usada en la enseñanza escolar. Por ejemplo, véa en http://www.nytimes.com/library/cyber/nation/082297nation-list.html una lista famosa, si bien un poco antigua, de los libros más frecuentemente prohibidos en los EE.UU, donde estas decisiones se toman en los niveles locales de la administración.
    En cuanto a Mi Lucha: En Alemania, todo el mundo piensa que están censuradas su posesión, lectura y distribución bajo la figura legal de incitación al odio (Volksverhertzung). Resulta que no es así, pero el estado de Baviera se atribuye los derechos de autor e inhibe cualquier impresión de la obra. En resumen, es prácticamente imposible de adquirir una copia legal de Mi Lucha en Alemania, y las bibliotecas generalmente lo tienen en su sección de libros reservados. Claro está, Mi Lucha dificilmente se puede comparar con La Niña de Sus Ojos.

  2. Coincido con sus observaciones. Tanto el ejemplo de EEUUU como el de Alemania.
    Lo dramático es lo que representa una decisión del gobierno en torno a una cuestión tan sensible como es la de la creación intelectual, pero aún peor si está teñida de ignorancia.
    Hay que combatir sin temor estos abusos que van cerrando nuestra garganta para que el aire de la democracia, basado en la libre circulación de ideas, deje de pasar.

  3. Señor Mesa:

    Reciba un cordial saludo acompañado de mis mejores deseos de éxito.

    De inicio mil disculpas por escribir por este medio pero la página web de la Fundación Comunidad no esta vigente.

    Recuerda que me dio una carta de Referencia Personal para mi postulación a una Beca de Postgrado a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo – AECID?

    Me concedieron la Beca y actualmente me encuentro en Madrid cursando el Master en Desarrollo y Ayuda Internacional en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales de la Universidad Complutense.

    Cuando pensaba visitarlo para contarle mi alegría, sucedió el lamentable fallecimiento de su Señor padre y no quise ser impertinente, hago propicio el momento para expresarle mis más sentidas condolencias.

    Estoy muy consciente que la Beca me la otorgaron en gran parte por su recomendación, así que le expreso mi infinita gratitud y amistad, este es un paso más para la constitución de la “Fundación Carros de Fuego” ye dedicar mi vida al trabajo por Bolivia, siguiendo su ejemplo.

    Sin otro particular, agradecido, me despido con las consideraciones más altas.

    Ricardo Erick Pericón Romero
    “Carro de Fuego”

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