
Las «instalaciones» y «Equipos» de Quiborax-NMM en el Salar de Uyuni (Foto del primer trimestre de 2004)
Conocí el Salar de Uyuni en 1997. Quedé sobrecogido por su estremecedora belleza y la sensación de que por unos instantes entraba a un mundo distinto, único, que me mostraba que era testigo y parte de una naturaleza imponente e indoblegable. Desde entonces el Gran Salar se instaló en mi corazón.


















