
Publicado el 12 de marzo de 2013 en “El País” de Madrid
Chávez está ya en el panteón de una América Latina que tiene particular debilidad por el martirologio, que lo encuentra como personaje perfecto, santificado por una muerte trágica en la plenitud de su vida y su poder, en medio de una escenografía de secretismo organizada por sus áulicos.


















