
El Presidente Evo Morales ha hecho una referencia personal sobre mí que no paso por alto. Dice que no puede entender que yo esté dirigido por un exministro desde el exterior.

El Presidente Evo Morales ha hecho una referencia personal sobre mí que no paso por alto. Dice que no puede entender que yo esté dirigido por un exministro desde el exterior.

El 15 de enero de 2015 Rafael Puente en su columna habitual en «Página Siete» escribió: «Respuesta algo atrasada a Carlos Mesa». He aquí mi respuesta.

El tiempo de permanencia en la presidencia de Evo Morales (nueve años, ocho meses y veinticinco días el 17 de octubre de 2015) ha generado gran revuelo, al haber superado al Mariscal Andrés Santa Cruz como el mandatario con más años en el poder de manera continua. La repercusión tiene sentido pues tuvieron que pasar 176 años, gran parte de nuestra vida independiente, para qué tal acontecimiento se produjera.
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Uno de los peligros mayores cuando la sociedad entra en la espiral de la polarización sobre algún tema, es la radicalidad y, lo que es peor, la pérdida de perspectiva sobre las cuestiones de fondo que deben discutirse.
La palabra «proceso» tiene varias definiciones en el diccionario de la Academia: acción de ir hacia adelante. Transcurso del tiempo. Causa criminal. Puede también leerse su acepción vinculada a la idea de infinito: acción de seguir una serie de cosas que no tienen fin.
Cuando un gobierno decide unilateralmente establecer la valoración de lo que es verdad y es mentira, de lo que es responsable e irresponsable, de lo que es politizar o no politizar, se convierte en árbitro discrecional de los demás, y lo hace en los temas más sensibles de los derechos de los ciudadanos, la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.
El pasado 5 de agosto el periódico “Cambio” publicó una encuesta a propósito de los presidentes de Bolivia. La consulta planteaba la pregunta sobre ¿cuál es o ha sido el mejor Presidente de Bolivia? La respuesta coloca a Evo Morales como el “mejor” con el 52% de respaldo, secundado por Bolívar con el 16,5%. Les seguimos siete mandatarios con promedios que van del 6% al 2%. De ellos, cinco corresponden a los últimos treinta años.
Una de las asignaturas pendientes del gobierno del Presidente Morales era su relación con el Perú. Al mandatario le correspondió alternar con los presidentes Toledo, García y Humala. Con el primero coincidió muy poco tiempo, con García las diferencias ideológicas se convirtieron en una barrera que parecía infranqueable. Era un momento en que Bolivia quería afirmarse en el llamado “proceso de cambio” lo que implicaba un endurecimiento de posiciones con relación a naciones que apostaban por posturas de franco liberalismo económico. Sorpresivamente, sin embargo, los desencuentros se encarrilaron parcialmente en Ilo, cuando ambos Jefes de Estado profundizaron los acuerdos suscritos sobre ese puerto. A pesar de ello quedaron ciertos resquemores mutuos que la gestión del Presidente Ollanta Humala parecía no haber podido superar, a pesar de su encendida declaración como mandatario electo cuando hizo un canto a la Confederación Peru-Boliviana.
Uno de los mayores desafíos de un proceso político aupado por el voto popular sobre un concepto trascendente: “Cambio”, es el de, en efecto, transformar estructuralmente la sociedad que escogió nuevos gobernantes con el mandato de llevar adelante transformaciones que terminen definitivamente con las rémoras del pasado, que impiden cualquier modificación del statu quo existente.
El tiempo del triunfo y la derrota es el tiempo de las cifras, del cálculo de porcentajes, el del discurso bien acomodado a las circunstancias. Es el tiempo de pedir cuentas y echar cuentas, el de preguntarse que se hizo mal o el de celebrar lo que ‘obviamente se hizo bien’. Las elecciones del domingo pasado han marcado sabores amargos y dulzor de paladar en dosis parecidas.
La historia electoral de lo que hoy denominamos elecciones subnacionales se inició, en lo que toca al periodo democrático inaugurado en 1982, en las elecciones de 1987. Entre 1987 y 2004 se realizaron exclusivamente elecciones municipales. A partir de 2005 se incorporaron las elecciones a Gobernadores. En el periodo 1987-2010 Bolivia tuvo ocho elecciones municipales y dos elecciones para gobernadores.
Como muy bien han anotado algunos teóricos latinoamericanos, es indispensable entender que los políticos de hoy en su gran mayoría no han entendido que los cambios que vive la sociedad regional son esenciales y se traducen en características muy claras. Más del 60% de los electores tienen entre 18 y 25 años.
Hace exactamente diez años, en enero de 2005, firmamos el decreto de convocatoria a elección directa de prefectos departamentales. Esa medida tiene su historia.

Hernán Siles jura a la presidencia ante el presidente del Senado Julio Garrett el 10 de octubre de 1982 (imagen tomada de http://boliviateamo.blogspot.com/2012/10/bolivia-30-anos-de-vida-democratica.html)
El inicio del tercer mandato del Presidente Morales ha vuelto a poner sobre el tapete la presunción de que en 2009 se fundó un nuevo Estado. No sólo eso, sino que además todo lo anterior, de 1825 a esta parte, es execrable. El juramento de los dos mandatarios incluyó un “Jura Usted por los combatientes contra el Estado Colonial…” Pero tal cosa ni ocurrió ni ocurrirá. La República, reconocida por el nuevo texto constitucional, sigue viva y vigorosa y el Estado boliviano mantiene su continuidad, cuyas raíces se pueden encontrar plantadas hace varios milenios en nuestros Andes y llanos.
El Tribunal Supremo Electoral con su circular 071 se vuelve a poner en evidencia. ¿sus decisiones son el producto de su dependencia del Poder Ejecutivo y el partido de gobierno, o son el resultado de una dramática carencia de buen sentido y comprensión de los más elementales derechos de los bolivianos?
Las elecciones del 12 de octubre parecen desmentir a primera vista la idea de que el país, tras una década de inflamada fe en la recuperación de los valores del socialismo, vuelve a un eje más moderado, que en política definimos como centro. Los resultados para confirmarlo son abrumadores, el Presidente Morales obtuvo un aplastante 61% frente a un 24% de Doria Medina y un 9% de Quiroga.
La elección de 12 de octubre de 2014 marca sin duda un punto de inflexión en la historia del país. Es la primera vez que un presidente en ejercicio va a una segunda reelección consecutiva (a pesar de que la Constitución de 2009 prohíbe expresamente esa posibilidad), buscando un tercer mandato.
El actual proceso electoral ha puesto en evidencia una realidad muy dura en lo que toca a la institución que lo administra y las reglas que lo conducen.
Bolivia se denomina desde 2009 Estado Plurinacional. Independientemente del debate sobre la definición del término nación, la idea que prima es la de que la edificio del estado nación que tuvo su pivote fundamental en 1952, ha sido sustituido por otro en el que los diferentes pueblos y culturas que habitan en Bolivia, constituyen una pluralidad que permite hablar de una nación conformada por varias y que la uniformidad (una nación, una lengua, una religión, una cultura) no es el único elemento cohesionante del país.
Dos magistradas del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), Ligia Velázquez y Soraida Chanez, han sido suspendidas de su cargos y serán sometidas a un juicio en única instancia en el Senado de la Asamblea Legislativa. Sigue leyendo