¿Estamos Mas a la Izquierda?

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Las elecciones del 12 de octubre parecen desmentir a primera vista la idea de que el país, tras una década de inflamada fe en la recuperación de los valores del socialismo, vuelve a un eje más moderado, que en política definimos como centro. Los resultados para confirmarlo son abrumadores, el Presidente Morales obtuvo un aplastante 61% frente a un 24% de Doria Medina y un 9% de Quiroga.

Sin embargo, hace ya varios años que las apariencias engañan. Bolivia ha logrado una curiosa combinación en la que conviven con mucha soltura una economía mayoritariamente controlada por el Estado, tras una larga secuela de nacionalizaciones (incluida la debatible ‘nacionalización’ de los hidrocarburos), una inversión pública de orientación social razonablemente alta y tres bonos de soporte a ancianos, mujeres y niños, con una realidad brutal del materialismo mas descarnado.

Es allí donde esta la base del debate. Desde un punto de vista conceptual la idea de socialismo, comunitarismo y complementariedad, se basa en una premisa que el propio gobierno ha definido como el ‘vivir bien’. Si nos atenemos a la definición, estamos ante una propuesta de filosofía de vida que implica muchos elementos fundamentales, el más importantes de ellos una vida en comunidad más humana y más próxima a los valores esenciales.

Seamos francos, estamos completamente divorciados de aquellos pilares que el discurso de los gobernantes predica. Ese divorcio entre lo que se dice y lo que se hace vale tanto para el área urbana como para la rural, tanto para indígenas y mestizos como para criollos. El país está ahogándose en el materialismo mas descarnado, en el capitalismo más agresivo en el ámbito privado (afan desmesurado de lucro, especulación financiera e inmobiliaria, etc.), en la falta de solidaridad más cruda y en la decisión Implacable de aplicar la ley del más fuerte como premisa rectora de nuestra convivencia colectiva.

No tenemos una vida más armónica, ni mas pacífica, por el contrario, enfrentamos la realidad de un incremento muy alto de la inseguridad ciudadana, una destrucción sistemática del medio ambiente y del equilibrio con la naturaleza. El culto a la basura se ha instalado en toda la geografía nacional. La irresponsabilidad traducida en impunidad por nuestros actos es estremecedora. En ese contexto, hay algunos indicadores que debieran cubrirnos de vergüenza. La violencia de género es una de las más altas de América latina, las historias de niñas-niños-adolescentes que abandonan sus hogares para vivir ‘sus vidas’ son desgarradoras, la prostitución como medio de vida pone en evidencia la realidad de que en en las ciudades del eje el número de lenocinios o lugares de encuentro para el ejercicio de la prostitución disfrazados de alojamientos, son literalmente incontables. La trata de personas es una constante que crece como una hemorragia. La vida para la fiesta y no la fiesta en la vida, se están convirtiendo en rutina que puede hacer que el orgullo por nuestra riqueza cultural se convierta en el caldo de cultivo de la irresponsabilidad. No trabajo hoy, ni mañana, ni pasado, porque el chaqui así lo demanda…El consumo de alcohol es probablemente la peor de todas las plagas que enfrenta el país sin atisbo de frenarse o disminuirse. Si hace algunos años acuñamos la frase de que si los gringos querían que erradiquemos nuestra coca, ellos debían erradicar sus narices, podría plantearnos la pregunta de cuantas narices debíamos también erradicar nosotros en una sociedad donde el consumo de drogas diversas se ha multiplicado exponencialmente.

El incuestionable éxito en la movilidad social, en la reducción del racismo y la exclusión, los logros económicos, su excepcional manejo macro, las significativas obras públicas de infraestructura, de comunicaciones, de industrialización de hidrocarburos, los indiscutibles saltos en reducción de la pobreza y sus secuelas, le han generado a los gobernantes una percepción equivoca de su propio éxito, éxito que si bien ni se puede ni se debe negar, no refleja el escenario conceptual en el que basan sus premisas ideológicas sus protagonistas. En esta cuestión, en la de los asuntos de fondo, Bolivia no esta a la izquierda,no esta en la revolución del comportamiento, no esta en una visión que nos acerque al ‘vivir bien’ de la real o supuesta utopía del pasado prehispánico.
Es en ello donde debemos detenernos, en unas raíces que por demasiado regadas corren el riesgo de pudrirse. Acabaremos creyéndonos un discurso que no refleja la realidad, estamos ante el peligro de acallar las voces críticas a título de que lo que esas voces trasuntan es una actitud racista y discriminadora, limitando el derecho a poner en cuestión los graves deficits del sistema imperante. El derecho a La discrepancia, a la crítica y a la fiscalización, son inalienables, y son una de las garantías para cambiar lo que esta mal hecho.

Un triunfo electoral como el que hemos vivido conduce a la auto complacencia, a creer que la retórica de las frases grandilocuentes se convierte en verdad por la magia de repetir de modo machacón algunas consignas de gran fuerza movilizadora, y no es así. Sin desconocer que este es otro país, que hemos vivido cambios trascendentes desde 2006, no podemos aceptar a fardo cerrado aquello de que Bolivia ha renovado su comportamiento colectivo para bien. No lo ha hecho -hay que insistir en ello- padecemos todos los males del mercantilismo, el capitalismo y el materialismo. Estamos perdiendo la batalla de los valores y es imprescindible que quienes detentan el poder por tantos años, entiendan que en este camino lo que que queda por hacerse es tan largo como la ruta que se siguió para imponer los cambios que logramos en otros ámbitos de nuestro quehacer diario.

No, si la izquierda es la utopía de la justicia, la igualdad, la transparencia, la ética, una economía cuyo valor principal es la búsqueda del bien común y un ser humano nuevo, ciertamente no hemos dado un giro a la izquierda.

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3 pensamientos en “¿Estamos Mas a la Izquierda?

  1. En mi opinión, el ‘vivir bien’ es una buena filosofía planteada para los bolivianos. Me parece que los bonos y lo que se hace para tratar de socializar la riqueza son unos buenos primeros pasos, repartir computadoras a los jóvenes estudiantes y todo aquello me parece bien.

    Cuál es el lado negativo de la nacionalización de los hidrocarburos si antes se recibía tan solo el 18 por ciento de los ingresos y ahora es a la inversa? Los recursos naturales son el pilar sobre el cual se puede aspirar al desarrollo y por tanto deben estar controlados por los bolivianos.

    Yo pienso que hay gasto, pero no lo calificaría de desmesurado o algo similar. Tampoco se puede confundir gasto con inversiones, hay muchas inversiones, muy buenas, y además sin precedentes e impensables hasta hace pocos años. En la misma línea de ese ‘vivir bien’ la inversión más importante que se tiene que hacer es en la educación.

    Mientras Bolivia anuncia que dará becas a 100 estudiantes, Brasil anuncia que otorgará “otras” 100 mil becas para que sus estudiantes vayan al extranjero. Los países de la región están muy adelantados con este tema, por ejemplo, Ecuador, Chile, etc, becan a sus estudiantes hace ya bastante tiempo en las mejores universidades del mundo.

    La mayoría de los problemas pueden solucionarse o en última instancia mitigarse con buena educación. La inseguridad, el respeto al medio ambiente y la limpieza de las ciudades, la violencia de género, el consumo del alcohol, la falta de valores, etc. El camino por supuesto que es largo, y sin duda alguna el repetir frases grandilocuentes no basta. Bolivianos tienen que estudiar y trabajar por su patria para lograr vivir bien.

  2. Los esfuerzos económicos no son necesariamente éxitos.

    Hemos acumulado un deuda total histórica de más de USD 10 mil MM. Los proyectos grandes productivos de la planta de licuado, de úrea y otros menores como San Buena Ventura todavía tienen que arrancar, y demostrar ser rentables El mega proyecto del Mutún abortó prontamente. El del Litio se encuentra empantanado en la bifurcación de barrreras tecnológicas. Mitad de las empresas -Bol no operan eficientemente y sin subsidios se quiebran.

    Las reservas de gas se han agotado en un 50% sin ser restituidas significativamente (+5%) en últimos nueve años. Ahora, sin gas las nuevas plantas de Bulo Bulo y de licuado serán monumentos al acero inoxidable. Las inversiones , este año de USD 230 MM para exploración, son mero rasguño a la dimensión que realmente se requiere para que en 7 años se puedan explotar cada pozo descubierto, desarrollado y certificado. Se tendría que invertir mínimamente en un 15 % del PIB para ser serios y responsables con el desarrollo de la riqueza gasífera.

    En vez de eso, se quiere ¨meter¨ como USD 2 mil MM en desarrollar energía nuclear. Entonces, la apuesta macro económica de desarrollo se perfila como desacertada, sino ridículamente ufana. El horizonte de la macro economía es de bajo a mediano nivel de crecimiento estable pero no autosustentable, por el agotamiento inexorable de las reservas gasíferas. Sin estas, el avance de erradicación de la pobreza, segun estudio de la PNUD, será revertido. Entonces el éxito de una macro economía y su consecuente crecimiento es vulnerable y artificial estructuralmente, y menos aún, sin diversiicación ni industrialización.

    Pero el artículo de C.M.pone el dedo en una llaga mucho más sensible e importante que la misma economía, la del comportamiento en la psique colectiva. Alude a un fenómeno de desmoronamiento moral, ético, de valores sociales que tiene efectos demasiado importantes y profundos que nos debe poner en alerta para identificar acercamientos y neutralizarlos: la prebendalización de la sociedad. O sea , lo de obtener lo que se desea sin importar que instituciones, valores, pactos y esquemas sociales, estamentos y personas se pisen, se vulneren y degraden.

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