Una de las formas más eficientes para lograr un objetivo determinado en una argumentación es, basado en un hecho cierto, hacer afirmaciones que nada tienen que ver con las razones del interlocutor. No hay peor mentira que una media verdad.
Una de las formas más eficientes para lograr un objetivo determinado en una argumentación es, basado en un hecho cierto, hacer afirmaciones que nada tienen que ver con las razones del interlocutor. No hay peor mentira que una media verdad.
Las elecciones del 12 de octubre parecen desmentir a primera vista la idea de que el país, tras una década de inflamada fe en la recuperación de los valores del socialismo, vuelve a un eje más moderado, que en política definimos como centro. Los resultados para confirmarlo son abrumadores, el Presidente Morales obtuvo un aplastante 61% frente a un 24% de Doria Medina y un 9% de Quiroga.
La fe, la más profunda y la más verdadera fe, explica todo lo que Jorge Siles fue como persona, como intelectual, como académico, como diplomático y como político. Fe vivida y trabajada, fe que lo traspasaba de un modo tal que era imposible separar sus convicciones católicas de su norte de vida.
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El 20 de octubre de 1904, Alberto Gutiérrez embajador de Bolivia en Chile, estampaba a nombre de la nación boliviana debajo del texto del “Tratado de Paz y Amistad” entre Chile y Bolivia, la firma más dramática de todas las que se hayan rubricado en la historia de la República. Sigue leyendo
La elección de 12 de octubre de 2014 marca sin duda un punto de inflexión en la historia del país. Es la primera vez que un presidente en ejercicio va a una segunda reelección consecutiva (a pesar de que la Constitución de 2009 prohíbe expresamente esa posibilidad), buscando un tercer mandato.
La Presidenta Bachelet, los expresidentes Frei, Lagos y Piñera, y el ministro de Relaciones Exteriores Muñoz, dicen que Bolivia tiene acceso al mar y que nuestra demanda no es una demanda contra Chile sino contra el orden internacional basado en los tratados firmados entre estados.

Heraldo Muñoz, ministro de RREE de Chile
El gobierno de Chile ha presentado, una vez más, un documento de respuesta al discurso del Presidente de Bolivia ante la Asamblea General de la ONU y lo ha hecho, de nuevo, con argumentos que nada tienen que ver con el espíritu de ese discurso y, lo que es más grave, reiterando su postura de tergiversar el contenido de la demanda jurídica boliviana y desmerecer la vocación pacifista y dialogante de Bolivia incluso en el marco de su decisión de acudir a la Corte Internacional de Justicia.
El actual proceso electoral ha puesto en evidencia una realidad muy dura en lo que toca a la institución que lo administra y las reglas que lo conducen.
La construcción del multiculturalismo fue una de las grandes metas de Occidente después del Apocalipsis de la segunda guerra. A medida que la utopía de la Unión Europea se hacía realidad, en un continente históricamente desgarrado por la violencia, por las diferencias irreconciliables, por las guerras religiosas y por el expansionismo imperialista de varios siglos, se comenzó a diseñar un escenario democrático y tolerante en el contexto de un Estado de bienestar.
Una de las tantas incongruencias que vivimos cotidianamente es la dramática contradicción entre aquello que afirmamos con una convicción tal que parece encarnada en nuestros cuerpos y los hechos brutales que la desmienten de modo patético.
Bolivia se denomina desde 2009 Estado Plurinacional. Independientemente del debate sobre la definición del término nación, la idea que prima es la de que la edificio del estado nación que tuvo su pivote fundamental en 1952, ha sido sustituido por otro en el que los diferentes pueblos y culturas que habitan en Bolivia, constituyen una pluralidad que permite hablar de una nación conformada por varias y que la uniformidad (una nación, una lengua, una religión, una cultura) no es el único elemento cohesionante del país.
América del Sur ha vivido el periodo de expansión y bonanza económica más importante, largo y espectacular de su historia reciente, y en algunos casos se puede decir que su mejor momento desde la independencia.

La grave crisis política generada en 2003, con su vértice en las movilizaciones alteñas cuya bandera unificadora fue “No a la venta de gas por Chile ni a Chile”, marcó de manera definitiva la política económica internacional energética de Bolivia.
Acordes con los tiempos que corren, junto al cambio del nombre de Congreso Nacional por el de Asamblea Legislativa Plurinacional, los actuales gobernantes decidieron incorporar a la pareja Túpac Katari-Bartolina Sisa en la testera del edificio del Legislativo, sustituyendo para ello dos obras maestras de la pintura republicana (el Bolívar de Toro Moreno y el Sucre de Michelena). En su lugar aparecieron emparejados el matrimonio indígena por un lado, y por el otro el Libertador y el Mariscal de Ayacucho también en pareja, en una obra de dudosa factura. Sigue leyendo
Dos magistradas del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), Ligia Velázquez y Soraida Chanez, han sido suspendidas de su cargos y serán sometidas a un juicio en única instancia en el Senado de la Asamblea Legislativa. Sigue leyendo

18 de julio de 2004. Referendo sobre los Hidrocarburos. Al lado de un ciudadano que deposita sus respuestas a las cinco preguntas.
El 18 de julio de 2004 –hace exactamente una década- llevamos a cabo, después de una lucha contra viento y marea, el “Referéndum del Gas”, el primero Constitucional y con voto universal de nuestra historia. Sigue leyendo
Las elecciones de octubre repetirán un escenario básico para comprender las posibilidades de los cinco candidatos en lid, ese escenario es el de la polarización.
Más del 20% de los países del mundo carecen de Litoral. Es una verdad elemental constatar que TODOS los países mediterráneos que exportan o importan bienes a través de los océanos, independientemente de sus mayores o menores desventajas comparativas, tienen facilidades de tránsito otorgadas por naciones ribereñas para su comercio exterior a través del mar. Sigue leyendo
No existe ninguna posibilidad de construir un modelo político y social de transformación y cambio si no se entiende que su base debe construirse en la fortaleza y consistencia de los valores éticos de la sociedad donde ese cambio se propone. No es un camino unilateral ni vertical, en el que lo dicho es parte de una retórica vacía que nada tiene que ver con los patrones de comportamiento individual y colectivo, y sobre todo con la comunidad imaginada por sus miembros. Debiera ser, por el contrario, un camino de ida y vuelta.