Elecciones. La Palabra es Polarización

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Las elecciones de octubre repetirán un escenario básico para comprender las posibilidades de los cinco candidatos en lid, ese escenario es el de la polarización.

Entre 1979 y 2002, el tiempo de la recuperación de la democracia y el ejercicio de ésta por primera vez de manera plena en nuestra historia, lo que vivimos fue un sistema electoral pluripartidista con una creciente tendencia a la fragmentación. En 1979 los dos primeros candidatos obtuvieron un 36% de los votos cada uno. el 36% de los votos. El punto más alto de esa etapa lo consiguió Siles Zuazo en 1980 con el 39%. La tendencia descendente fue, salvo una excepción, bastante clara. En 1985, Banzer Logró el 33% de los votos. En 1989, Sánchez de Lozada obtuvo el 26%. En 1993, Sánchez de Lozada logró el 36% de los votos. En 1997, Banzer logró el 22% de los votos y, finalmente, en 2002, Sánchez de Lozada consiguió el 22% de votos. Esa lógica, la del pluripartidismo y la progresiva atomización del voto hasta llegar en las dos últimas elecciones a una realidad dramática -el ganador no consiguió el respaldo ni siquiera de un tercio del electorado-, anunciaba ya en el 97 la crisis que lamentablemente se resolvió por la violencia en 2003.

La elección de 2005 estableció la vuelta del péndulo a la hegemonía de partido. Morales logró concentrar el voto, algo muy parecido a lo que hizo el MNR entre 1956 y 1964, con la diferencia de que el ejercicio del fraude era mucho mayor en tiempos del MNR que en tiempos del MAS, no por voluntad de transparencia del interesado, sino por los mecanismos de control ajustados en la Corte Electoral a partir de los años noventa del siglo pasado. La concentración de voto refleja una tendencia del electorado que apostó por un proyecto histórico y sus promesas de cambio. Ese impulso, sumado al hundimiento del sistema de partidos, abrió un nuevo momento político que mostró un escenario de partido único enfrentado a coaliciones frágiles, cuyo déficit básico era la carencia de un programa que sedujera realmente a un electorado encandilado por el carácter transformador de Morales.

Esa ilusión y ese vacío permitieron la construcción de un liderazgo unipersonal no exento de una fuerte carga autoritaria, pero anclado en una base popular real. El paso de los años no debilitó ese liderazgo, lo fortaleció bajo el paraguas del culto a la personalidad y de una carga simbólica de gran profundidad en las raíces de una de cuyas las mitades del país que es de origen indígena. El Presidente y su partido construyeron la hegemonía, creen en ella y apuestan por quedarse indefinidamente en el poder.

Todas estas razones marcan la línea contraria a la atomización. Morales es, por definición, un candidato polarizador. Sea por mérito propio, sea por gravedad del voto, lo que veremos en octubre es una elección entre dos candidatos que disputarán algo más del 85% de los votos validos. El resto será para los candidatos pequeños y para los votos blancos y nulos. En 2005 Morales obtuvo el 54% de los votos y Quiroga el 29%, entre los dos sumaron el 83%. En 2009 Morales logró el 64% y Reyes Villa el 26%, ambos sumados alcanzaron el 90% de los sufragios válidos.

No hay ninguna razón para presumir que por arte de magia el candidato polarizador va a tener como respuesta dos o tres candidatos que fragmenten el voto de la oposición, básicamente porque esa no es una decisión que los candidatos puedan forzar. El electorado está inmerso en esa polarización, lo que lo conducirá a escoger a uno de entre los cuatro contendores de Morales como lo hizo en las dos elecciones anteriores e, independientemente de los programas y los candidatos a senadores y diputados, se alineará detrás del Presidente o detrás de quien crea que tiene mejores posibilidades de enfrentarlo e eventualmente ganarlo.

La obsesión enfermiza de que la unidad de la oposición evita la atomización no es correcta. Sin duda, la ilusión imposible de un solo candidato opositor mejora sus oportunidades, pero que en esta elección hayan sólo cinco candidatos es un dato extraordinario de racionalidad, no sólo comparando con los dieciocho candidatos del 85, sino con los ocho del 2005 y los ocho del 2009.

Al candidato que obtenga el tercer lugar, en el mejor de los casos le espera un rango de votos de entre el 7% y el 9%, y en el peor de entre el 3% y el 5%, los otros dos serán simplemente convidados de piedra y me sorprendería que obtuvieran alguna representación parlamentaria.

La conclusión evidente es que aquel que consiga el favor de los electores de la oposición tiene como punto razonable de partida entre el 25% y el 30% de los votos y su meta debe ser sumar los puntos necesarios para ganar desde esa base, o cuando menos forzar a una segunda vuelta. Es poco probable que el Presidente repita la elección del 2009 y aún es difícil que esté en el rango del 54% del 2005, pero es claro que está hoy mucho más cerca del 50% que la oposición.

Polarización es la palabra. No creo que esa realidad cambie de hoy a octubre.

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6 pensamientos en “Elecciones. La Palabra es Polarización

  1. comparto con su ideología mi estimado ex presidente, me horroriza personalmente la hegemonía de éste presidente, un saludo cordial y éxitos.

  2. Para que esa “polarización” que el artículo indica quede todavia más en evidencia “Juan sin miedo” debería abandonar la carrera electoral (aunque es lógico que no lo hará), pues no se puede negar que es bastante fuerte en La Paz, (que posee un alto peso especifico). Tuto y el resto, concordo, serán irrelevantes.

    Saludos!

  3. Polarización??

    Estamos hablando de Bolivia? Como se puede decir que hay polarización cuando el programa de gobierno de TODOS los partidos de oposición son simplemente “MAS-Light.” Si bien la nota del Sr. Mesa pone en evidencia porcentajes de voto, esto es solamente un analisis superficial. Lamentablemente en Bolivia (como dijo Milton Friedman) ahora todos somos socialistas anti-imperialistas descolonizadores.

    Podria aceptar que hay polarizacion si un bando apostase por otra ideologia, pero sinceramente no veo absolutamente ninguna differencia de fondo entre Morales y los otros socialistas de oposición.

    Todos, lamentablemente, apuestan a las misma ideologia retrógada zurda. La unica diferencia es que la oposición no dice tantos disparates y es un poco mas recatada en su repudio al capitalismo y libre mercado. Esta diferencia es superficial, porque de fondo no hay ni la mas minima diferencia. Todos son la misma chola pero con diferente pollera.

    • Estimado Chasqui, talvez sus programas de gobierno no muestren diferencias significativas; pero de ahí a decir por ejemplo que Costas o Suarez y mismo Doria tienen la misma ideología “retrógrada zurda” de Morales me parece exagerado, especialmente si consideras el propio perfil de ellos, particularmente el de Doria que es uno de los mayores empresarios privados del país. Decir que una persona que acuna una gran riqueza como el tiene una ideologia igual a la de Morales no me parece coherente.

      Saludos cordiales!

      • Acaso SDM quiere privatizar las empresas estatales, firmar tratados de libre comercio, decir que la coca es cocaina, re-escribir la NCPE? De lo poco que se del programa de gobierno de SDM, me parece que el es MAS-Light. Te recuerdo que la familia de Fidel Castro no era pobre, por eso, el ser acualdalado no significa necesariamente no ser socialista. Lo mismo podemos decir de Soros.

        Dicho esto, si existe polarizacion, esta no es en base a alguna ideologia, yo veo que la polarizacion es algo mas de cuestion de clase/raza. El debate parece ser entre socialismo bajo un liderazgo k’ara sin tantas tonterias, o un socialismo indigenista lleno de necedades. Desafortunadamente asi de limitada son las opcciones que tiene a su frente el pueblo.

  4. Me parece que hay un vacio importante en la argumentacion de la premisa – por demas conocida ya que estos proyectos totalitarios se basan en radicalizar la politica y el debate publico- y es el relacionado con la entrega del poder a un oscuro proyecto Chavista por parte del entonces vicepresidente Carlos Mesa. Esa division historica entre los bolivianos ha sido una constante de la cual se nutrio en su momento este proyecto totalitario y la que se muestra nuevamente en los discursos de que para haber una union de la oposicion debe haber un proyecto comun ignorando el hecho de que hay una maquinaria de propaganda Cubana y venezolana y que mas alla de cualquier resultado es imposible que pueda entregar el poder tan facilmente por lo que no habra en estas elecciones un rival para el mas.

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