
Santa Cruz. Al Ritmo del Siglo XXI



Gigantes y pigmeos. Ese parece ser el rasero a la hora de juzgar la trascendencia de los seres humanos. Hagamos un pequeño recuento. Mao y Roosevelt fueron gigantes; Churchill y Hitler fueron gigantes; Stalin y Mandela fueron gigantes; Gandhi y Pol Pot fueron gigantes…

La palabra crisis no nos es ajena, ha sido una compañera de nuestro camino histórico y, mal que nos pese, ha marcado la mayor parte del tiempo de nuestras vidas, pero probablemente la crisis del agua se cuenta entre las más dramáticas que nos ha tocado enfrentar.

Había algo en su voz, algo que traspasaba el límite de la mente y se te alojaba en el estómago. Lo escuché por primera vez en 1971, tenía entonces dieciocho años, una edad en la que todo lo que vives, lo que sientes, lo que esperas, se clava en el alma y te acompaña por siempre. Fue en un invierno en Madrid. Allí descubrí a Leonard Cohen. Nunca olvidaré la tapa del long play. Bordes negros, el nombre del artista en la parte superior y la fotografía en sepia de un rostro que evocaba al Dustin Hoffmann de “El Graduado”.

Uno de los riesgos a la hora de analizar el triunfo de Donald Trump es quedarse anclado en su discurso, sus exabruptos, su inocultable xenofobia, su visión sobre las mujeres y los estereotipos en torno al “otro” mirado desde la perspectiva de un blanco.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en su Artículo 11:
“Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito”.

“Para ser ciudadano es necesario: 1º Ser boliviano, 2º Ser casado o mayor de veinte años, 3º Saber leer y escribir…, 4º Tener algún empleo, o industria, o profesar alguna ciencia o arte, sin sujeción a otro en clase de sirviente doméstico”. Este era el texto referido a la ciudadanía en la primera Constitución del país, redactada por Simón Bolívar, sancionada por la Asamblea y promulgada por el Presidente Antonio José de Sucre en 1826.

Una de las premisas básicas de cualquier gobernante es identificarse, defender y promover aquellas medidas que hizo posible durante su gestión. Parece una verdad de perogrullo, pero se hace indispensable recordarla a propósito de la lectura que hace el Primer Mandatario en torno al modelo republicano como base del funcionamiento de la democracia en Bolivia.

Ha tocado las puertas del cielo. «Madre limpia la sangre de mi cara, que ya no puedo ver». Dylan es una voz como una marca, es un pelo ensortijado como un gran casco sobre la cabeza con la silueta a contraluz sobre fondo azul, es la conciencia, no la de la moraleja, la del desafío punzante, es, por encima de todo, una cadencia que se te impregna en la piel.

La palabra triunfo o la palabra fracaso suelen contener un sentido de afirmación categórica e inequívoca y son objetivamente antagónicas, pues representan dos situaciones completamente opuestas. El Plebiscito del domingo 2 de octubre sobre la paz en Colombia ha merecido ambos calificativos para los respectivos porcentajes por el SÍ y por el NO, cuyo resultado final favoreció a este último. Pero probablemente tal distingo no refleje exactamente lo que realmente significó.

El Presidente Padilla felicita al Gral. Gary Prado Salmón, flamante ministro de Planeamiento de su gobierno (24.11.1978)
La mañana del 24 de noviembre de 1978 la sede de gobierno amaneció con la noticia de que el país tenía un nuevo Presidente. Un general había expulsado del Palacio Quemado a otro general. Esta novedad que la larga dictadura banzerista había hecho infrecuente, después de siete años ininterrumpidos en el poder, se convertiría en moneda corriente en el delirante periodo entre 1978 y 1982. Nueve gobiernos en cuatro años fue algo que el país –a pesar de estar acostumbrado a la inestabilidad política- no había vivido antes ni vivió después en su historia.

«¿Cómo podía ser cierto lo que contaba? ¿Qué le sucedió a tu casa? La saquearon ¿y qué les pasó a tus padres? A mí madre la sacaron al patio, la dejaron en pelotas y la empujaron a una hoguera. A mi hermana embarazada la hicieron bailar en torno a la hoguera. Después de matarla, le sacaron el bebé nonato de la barriga clavándole barras de hierro…¡calla! ¡Calla!»….

imagen de netivist.org
¿Universal? ¿De todos? La palabra globalización expresa muchas cosas y ninguna, como de hecho quien se asume globalizado es de todas partes y de ninguna.

Rodolfo Illanes fue -convocado por la muerte- a una inmolación que desnuda la potencia violenta e irracional de nuestro tejido social. No cabe en este tiempo de mortajas el debate mezquino sobre unos y otros. Antes, en medio de un bloqueo implacable, la respuesta represiva de la policía provocó la muerte de cinco cooperativistas.

Fachada del Museo Nacional de Arte (La Paz), la primera restauración significativa hecha en Bolivia. La realizaron entre 1963 y 1966 (fecha de inauguración del Museo) los arquitectos José de Mesa y Teresa Gisbert
La reinauguración del Museo Nacional de Arte de La Paz, me da pie para hacer algunas reflexiones en torno a la idea crucial del patrimonio.

El texto bíblico dice: “Noé comenzó a cultivar la tierra y plantó una viña. Un día Noé bebió vino y se emborrachó y quedó tirado y desnudo…” (Génesis 9,21).

En el mundo de las ideas, las liberales que se impusieron inequívocamente a tiempo de la fundación de la República el 6 de agosto de1825 tienen diferentes vetas. La expresada por Bolívar y Sucre, los dos más notables representantes del liberalismo político en el momento mismo de la independencia.

Cuando la vida te ha dado tanto, la vida se celebra. Filemón Escóbar, que siempre ha transmitido vitalidad por los cuatro costados, es uno de aquellos que puede celebrar la vida porque la ha vivido desafiante, en la trinchera, enamorado de esta patria, su patria.

El 21 de junio de 1897 se exhibieron por primera vez en Bolivia las mágicas imágenes en movimiento que habían fascinado a los parisinos en diciembre de 1895. Ese memorable acontecimiento se desarrolló en el Teatro Municipal paceño. Pero, contra lo que podría suponerse, no generó gran entusiasmo.