
El 28 de noviembre de 2017 Bolivia ha vivido uno de los peores días de su historia democrática.

El 28 de noviembre de 2017 Bolivia ha vivido uno de los peores días de su historia democrática.

Pocas veces la visita de un presidente boliviano al Brasil se producirá en un contexto tan peculiar. Nuestro gigantesco vecino, aún en momentos complejos, ejercía no sólo una determinante influencia sobre Bolivia, sino que marcaba en su política exterior líneas de referencia básicas para el conjunto de la región.

El próximo 3 de diciembre el país encara un gran desafío, las elecciones para renovar la totalidad de las cabezas del Órgano Judicial.

Es necesario tomar posición ante las elecciones judiciales del 3 de diciembre de 2017, las segundas de nuestra historia realizadas para este tema y con esta modalidad. Esa posición debe emanar de dos razones.

El Presidente Morales dijo hoy en un discurso: “cuatro miembros de la embajada de Estados Unidos a la cabeza de su encargado de negocios visita a un expresidente para que Evo no pueda ser Presidente nuevamente y ofreciendo todo el apoyo”.

Si es verdad que en política se juzga los hechos de acuerdo a sus resultados, no cabe la menor duda de que la Revolución Rusa fue un completo fracaso. Tal afirmación, sin embargo, podría hacernos perder de vista cuestiones importantes que también definen lo que representó.

Nadie debe estar en situación de extrema pobreza en Bolivia en 2025 para celebrar por todo lo alto el bicentenario. Es uno de los objetivos de la Agenda propuesta por el gobierno.