
Camila Urioste, autora de la novela «Soundtrack»
Marcelo Urioste tenía una voz peculiar, honda, dura, visceral, cantaba con el pelo sobre la cara y como desde dentro de su guitarra. Era 1981, con él estaban Juan Carlos “Loro” Orihuela (grande cantautor, su Estatuto Vital es estremecedor) y Pablo Muñoz. Escarbando en mi biblioteca encontré tres poemarios suyos y el programa de un concierto en el Goethe con las letras de sus canciones. Una de ellas dice: “Hija Mía/ Estoy feliz como un trébol/ al ver que has dado a tu madre/ ritmo de luna creciente”.


















