El Futuro que se Cierne


En el horizonte, en el nuestro, cabe preguntarse si el futuro se cierne o el futuro ilusiona. El futuro que no es otra cosa que una construcción imaginada, no es hoy parte de un ejercicio pensado en comunidad. Ese porvenir se intuye fragmentado, incompatible en su opción de totalidad, porque hemos dado el salto al vacío de la diversidad que enriquece a lo radical que divide, porque desde el poder se empeñan en transmitir una verdad única y revelada, en un camino trazado en el inexistente mundo binario cada vez más vaciado de utopía, cada vez más lleno de rencores.

Todo vigor, toda fortaleza, toda acción cargada de propósitos constructivos y de proyectos cumple un periodo, define un ciclo, pero no puede ser una respuesta permanente, congelada, inamovible, única. La búsqueda del bienestar colectivo no puede estar anclada en la imposición de un paradigma cuyo pivote estructural sea un iluminado. La vieja idea de un Dios supremo puede aún sustentarse porque pertenece a aquello más hondo de lo humano,la conciencia trascendente de un tiempo más allá del tiempo, de una desesperada lucha por vivir más allá de la vida. El socorro llega, en la curiosa característica tan humana que es la fe, al afirmarse cada uno en la creencia de un ser superior cuyo proyecto ha sido la construcción de la eternidad en estadios distintos. Después de esta vida material llegara otra para siempre, cualquiera que esta sea, en cualquiera de sus versiones.

Transferir esa particular percepción de lo trascendente a una persona es no sólo una incongruencia, es un despropósito que la historia ha probado por la simple repetición del mecanismo de prueba y error. Los dioses de carne y hueso tienen la mala costumbre de morirse, tienen la fragilidad suficiente como para perder la magia y si tienen la suerte de perecer en la cama, no la tienen de que sus estatuas no corran el riesgo de ser derribadas y los nombres con los que han bautizado calles y plazas, de ser borrados con acritud o, peor, por el implacable olvido.

Si alguien te dice alguna vez que tú no eres ya dueño de tus decisiones, que ahora es el pueblo el que decidirá el papel que te tocara cumplir en bien de ese pueblo, no te lo creas. Es, como otros tantos, un canto de sirena, una gran mentira. Te lo dicen para que te lo creas, o te lo dicen porque tú has dicho que te lo digan, o te lo dicen porque de ti depende que esos corifeos que propagan a los cuatro vientos el “clamoroso ruego popular” sigan medrando de tu poder.

“General ¿cuando le va dar Usted un día de gloria a la patria?” preguntaba sibilino algún conocido doctor de Charcas en el siglo XIX a cualquiera de los caudillos militares, algunos de los que le dieron a la patria días de los más aciagos de su historia…

De entre los métodos más saludables que hemos inventado los humanos para vivir juntos, esta el de no perder nunca de vista que cada uno de nosotros vale por lo que siente, piensa y dice, por lo que su conciencia construye para lograr el resultado más importante de todos, la capacidad de razonar de modo personal y la capacidad, a la vez, de interconectar esa conciencia en el seno de una sociedad de la que es parte y de la que es protagonista. Decidir por uno mismo, ni más ni menos que eso. No somos, no podemos ser, inválidos, niños, seres incapaces de mirar hacia adelante y avanzar sin que un superhombre nos conduzca y nos diga que y cómo debemos hacer las cosas.

No hay menoscabo mayor del poder que la idea peregrina de que alguien es el gran hermano. El gran hermano es una maldicion para el mismo y para todos. Necesitamos respirar libremente, necesitamos acertar y equivocarnos, necesitamos entender que la diferencia nos hace adversarios circunstanciales, no enemigos, necesitamos entender que la crispación conduce a la violencia y la intolerancia de unos lleva a la radicalidad de otros.

Por eso, tal como están las cosas hoy, no vamos camino a proponer un futuro que establezca lo que dice nuestro compromiso colectivo, el ser una nación de naciones con objetivos comunes y un cielo protector que nos cobije. No, porque el único discurso que funciona en este tiempo es el de dividir el país entre buenos y malos, patriotas y vendepatrias, héroes y prófugos, mártires y ladrones, colonizados y descolonizados. No es nuevo, es la terrible y tediosa repetición de una fórmula gastada, terrible porque no se lo creen ni los que la pronuncian. Militares, civiles, liberales, nacionalistas e indigenistas la han repetido sin rubor ni pudor…Hemos visto también en las caras de las monedas, en los noticieros cinematográficos, en las gigantografias, a dioses de cartón piedra que retratan a personas como nosotros tratando de hacerlas gigantes…

El futuro que forjamos de este modo, se cierne no se abre, amenaza no esperanza.

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6 pensamientos en “El Futuro que se Cierne

  1. El dividir, puede ser uno de las características controversiales del actual gobierno. El verlo todo desde el punto de vista nosotros – ellos, puede ser una gran equivocación. Es como un olvido de que los gobernantes deben ser gobernantes de todos, no sólo de sus seguidores. Así se llegan a escuchar palabras como las proferidas después el 21F de que no se olvidarán de los que votaron por ellos lo cual se vería en obras. Nada mas equivocado o antidemocratico.

  2. QUE VIENE O A DONDE SE VA

    – En lo económico Bolivia sigue viviendo de materias primas. El gas se va acabando, esta billetera fue usada no muy pragmáticamente.
    – En lo social, los conflictos continuaron con decenas de muertos. Muchas de estas muertes pudieron ser evitadas por el gobierno.
    – En el ordenamiento administrativo y jurídico. Ya se creo una autonomía regional es decir un pequeño departamento dentro un departamento. Si uno tiene esto por que los demás no lo tendrían, se viene un desorden innecesario dando autonomías regionales. Se dice que la justicia indígena esta a la par de la justicia ordinaria, como delimitar esto, nuevamente se entra a un caos innecesario.
    – En la identidad como país se dice que existen nacionalidades indígenas dentro de una nación. Porque solamente las identidades indígenas pueden ser clasificadas como nacionalidades, por que un camba un chapaco etc. no pueden ser naciones. Nuevamente se entra a un desorden innecesario. Bolivia es una sola y dentro de ella existen muchas identidades. Así lo entendieron todos los países latinoamericanos, en estos países conviven pacíficamente indígenas y no indígenas sin ponerse fronteras de nacionalidades.

    Hay que empezar a construir Bolivia, esta frase ya es reiterativa, pero es el único camino que queda.

  3. PARA NO REPETIR LA HISTORIA: Lamentablemente pareciera que la historia se repite, ya hay negros nubarrones y “El Futuro que se Cierne”, tiene grandes interrogantes, ya se describieron solo algunos aspectos que generan esos negros nubarrones.
    Pareciera que en la mente de algunos políticos o asesores políticos, estan vigentes viejas doctrinas que incluso pareciera que ponen en práctica acciones basadas en las frases de Nicolas Maquiavelo “El fin justifica los medios” o la de Goebbels en su principio de exageración “Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave”; o la de Paz Estenssoro, “La Política es el arte de lo posible”, es decir desde los más macabros episodios políticos y sociales hasta los acontecimientos y aseveraciones más tontos, irónicos, comicos y hasta folklóricos(en el sentido popular), por los que el ciudadano de apie se deja llevar y tiene que soportar.
    Acontecimientos que son objeto de titulares tanto en los medios masivos como en las redes sociales a esto se suma los comentarios y acciones de políticos e idiologos de la otroa derecha oligarquica y llamada vende patria, que dicho sea de paso para algunos viejos revolucionarios, la mayoria de esos políticos ya no estan en la oposición, sino, que al viejo estilo de la mega coalición hoy conviven con sus ex adversarios y que entre ambos hasta se dan el lujo de escribir libros para justificar su espacio y convivencia política
    Es cierto hoy por hoy se necesita respirar libremente, se necesita aceptar que acertamos en principio y que con el pasar del tiempo tambien nos equivocamos, se necesita entender que en democracia la diferencia nos hace adversarios circunstanciales, no enemigos, ésta coyuntura política no es producto de un proceso de revolución o de guerra como lo fue Cuba o la antigua Ex Unión Sovietica o de la China, donde sí, hasta cierto punto, se podría comprender que para sostener una victoria revolucionaria o de guerra hay que recurrir a acciones de defensa o sanciones de guerra.
    Tambien es cierto que en democracia, la crispación de algunos conduce a la violencia y la intolerancia de unos lleva a la radicalidad de otros, como los vividos en los conflictos de los últimos años.
    Se ha llegado a una situación que por mas obras e intentos de enamoramiento que se haga con la población, ya no cambiarán una forma de pensar que se reflejó en febrero último, al contrario día que pasa se profundiza y se consolida incluso entre los que ayer fueron protagonistas y responsables directos de esta nueva forma de gobernar, tanto dentro como fuera de las fronteras y los otros que piensan que se podrá revertir que además de engañarse solo mienten y engañan, porque creen que la formula maquiavelica o gebbeliana aún podría funcionar, pero se ha demostrado que este es un nuevo siglo y un país con un pueblo en donde esas formulas ya no funcionan. Es un país en donde sus habitantes solo quieren mejores días para su salud, su educación, su trabajo digno y convivir con justicia social.
    Y comparto con la frase que ya mencionaron: “Hay que empezar a construir Bolivia, esta frase ya es reiterativa, pero es el único camino que queda”. Pero para ello hay que tener la convicción de servicio al país y a su población. Para aquellos que comprenden, es una invitación para que algunos revisen su desición de no ingresar en política y para otros a revisar su posición y de reencausar un proyecto nuevo para no repetir la historia de los últimos 20 años .

  4. Señor Mesa, desde mis dias escolares soy admirador de la produccion de su pluma( el atlas Bruño y su Historia de Bolivia eran componentes infaltables de mi mochila de secundaria). Es grande mi beneplacito al leer la agudeza de la filosa verdad y el sutil pero lapidario mensaje que lanza a quien cometiera el error de creerse imprescindible. En mis clases de politica tributaria siempre digo que el caudillismo es un hijo parido por la idea de grandes masas que al no pagar impuestos, tenderan a ver los bienes publicos y las obras sociales como un altruista regalo del caudillo de turno y no como un bien costeado por el aporte proporcional de todos y cada uno de nosotros. Seria un placer intercambiar puntos de vista sobre temas impositivos con su dilecta persona.
    Saludos atentos desde la siempre calurosa Santa Cruz.

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