La Infamia de los Misiles

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Misil HN-5A en un desfile militar exhibido al público

Siendo Presidente, el 15 de septiembre de 2004 en un encuentro de emergencia y del más alto nivel, me reuní con el Ministro de Defensa, el Alto Mando Militar y los Ministros de la Presidencia y de Gobierno. El tema único de la agenda era la presión de los Estados Unidos para que le entregáramos 36 misiles que eran parte del sistema de defensa militar del país.

Nuestra decisión fue clara e inequívoca, si EE.UU. quería nuestros misiles portables, debía darle a nuestras FF.AA. un número equivalente de misiles de base fija con la misma o mayor potencia de fuego, en ningún otro caso entregaríamos los misiles. No hubo respuesta a esa demanda y, por supuesto, no entregamos los misiles.

Cuando ya había dejado la presidencia, en el segundo semestre de 2005, los citados misiles fueron entregados a la Embajada de los Estados Unidos, lo que dio lugar a un juicio contra el exministro de Defensa Gonzalo Méndez Gutiérrez y siete jefes militares. El fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha exonerado a todos de la acusación principal: sometimiento total o parcial de la Nación a dominio extranjero, y piadosamente los ha hallado culpables de: resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes e incumplimiento de deberes. Los ciudadanos sabemos ahora que según el TSJ, es lo mismo una resolución administrativa que vulnera la CPE que la entrega de armas de defensa de Bolivia a una potencia extranjera.

Pero lo más notable es el fallo del TSJ que termina con un párrafo de siete líneas -a encargo-, que le pide al Ministerio Público que abra una investigación sobre dos decretos emitidos por mi gobierno referidos ¿a seguridad nacional? No, ¡al libre acceso a la información como derecho fundamental de toda persona, y a la transparencia en la gestión del Poder Ejecutivo!

Se concluye así que quien rechazó categóricamente la enajenación de material de defensa a una potencia extranjera, ¡es investigado por poner en riesgo la seguridad nacional!

La filosofía de los decretos 27329 y 28168 (el uno ampliatorio del otro) es lograr algo básico, el derecho de todos a acceder a la información. No son decretos referidos a temas de seguridad nacional, asuntos que se tocan precisamente acotando la protección de esos temas y las excepciones para su conocimiento público. Tanto uno como otro decreto preservan la seguridad del Estado; el primero con una especificidad sobre el ámbito militar (art. 5) y el otro –modificado- referido a información secreta, reservada o confidencial del Poder Ejecutivo (del que las FF.AA. son parte) (art 8.) que obviamente incluye el ámbito militar. En consecuencia, el DS ampliado preserva exactamente lo mismo que el anterior, la seguridad nacional.

Pero, no nos engañemos, la intención clara del párrafo final del citado fallo del TSJ tiene un solo objetivo: hacer responsable al gobierno que defendió la soberanía, los intereses de la Nación y de sus FF.AA., mientras exime a quienes se sometieron al imperativo de una potencia extranjera y le entregaron parte de sus medios de defensa.

Si creíamos que había algún límite ético en el TSJ y quienes lo manejan desde el Poder Ejecutivo, pecábamos de una gran ingenuidad. Que el fallo en un juicio abierto contra un ministro de Estado y militares en una determinada administración, incluya como potencial acusado al Presidente de un gobierno que nada tuvo que ver con esa gestión y sus actos, supera todo lo imaginable. Si se requiere alguna prueba del uso político de la justicia, este es el mejor ejemplo.

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El TSJ concluye así que la entrega de misiles de las FF.AA. a los Estados Unidos no representa “Sometimiento total o parcial de la Nación a dominio extranjero” y añade que un DS democrático aprobado para garantizar el libre acceso a la información -en el que se restringe ese acceso en asuntos de seguridad nacional- limita el “resguardo con carácter de secreto o confidencialidad la información relacionada con la integridad de la soberanía nacional y sus medios de defensa” En este contexto, la pregunta de fondo es: el ministro y los generales que entregaron los misiles ¿entregaron documentos secretos de operaciones y planes de inteligencia y contrainteligencia, planes de defensa de bases e instalaciones militares, o informaron sobre material bélico, sus componentes, accesorios y/o ubicación cuyas características pondrían en riesgo los planes de defensa? ¡No! Entregaron físicamente los misiles que habían sido comprados en los años noventa y CUYA EXISTENCIA ERA DE CONOCIMIENTO PÚBLICO. ¿Qué Constitución, qué Ley de la República, qué DS puede impedir una traición a los intereses de la patria decidida en un ministerio de Estado y en un Alto Mando Militar?

Puedo decir con orgullo que ante la presión de una potencia extranjera nuestro gobierno, ministros y Alto Mando, dijimos categóricamente que no entregaríamos parte de nuestro poder bélico a nadie. Esa constancia está por encima de este documento del TSJ que debería avergonzar a quienes lo suscribieron.

 

 

 

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5 pensamientos en “La Infamia de los Misiles

  1. Por que no se declaro persona no grata al embajador norteamericano.
    Por que no se le pidió que deje de inmiscuirse en temas de seguridad de un país soberano.
    Por que no se le exigió que deje de inmiscuirse en general en temas internos de Bolivia.

    EEUU, puede tener intenciones de cooperar con otros países, pero eso no justifica la intromisión a asuntos internos de un país.

    No se puede aceptar intromisiones de potencias extranjeras (EEUU, China, …), cualquier decisión la toman los países libremente.

  2. Lo que el sr. MEZA expone,debe ser cierto,porque le conozco y conocemos por su honestidad y sinceridad,que muchos…muchos carecen de esta cualidad,por ese motivo quieren ensuciar su buen nombre,y cientos de miles ciudadanos Bolivianos le apoyan,cientos de miles honestos.

  3. Los misiles son solo un pretexto para inhabilitar a Mesa, es una jugada sucia por parte de fuerzas antidemocráticas que no quieren reconocer el 21F.

  4. La claridad, honestidad y consecuencia de su parte ponen en evidencia el despropósito de pretender involucrarlo en este tema de los Misiles. El documento del TSJ que ni les avergüenza es una clara muestra del manejo de la Justicia.

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