Mi Voto Será Nulo (Los Corderos y el Matadero II)

Publicada en Página Siete y Los Tiempos el 31 de julio de 2011

La próxima elección del Poder Judicial, por las razones anotadas en mi columna Los corderos y el matadero I, se ha transformado una vez más en una batalla en condiciones de dramática desventaja en defensa de los derechos democráticos más elementales, pero sobre todo en defensa del derecho a que el voto como una de la expresiones esenciales de la democracia, sea un mecanismo que permita el ejercicio libre de la voluntad popular a través de la decisión soberana y consciente de cada individuo, en este caso para elegir a ciudadanos que ocuparán cargos de altísima responsabilidad.

El gobierno a través de tres de los poderes del Estado, el Ejecutivo el Legislativo y el Electoral, ha tejido una tela impenetrable cuyo único objetivo es mantener el control del Poder Judicial que ya tiene de modo ilegal y sobre todo inconstitucional desde que la Asamblea le dio al Presidente poderes para elegir magistrados, lo que le permite manejar ese Poder a su arbitrio.

Dado que la elección está o viciada, o limitada, o manipulada en todos sus pasos, desde su propio origen hasta el momento en que depositemos nuestro voto en las urnas, está claro que no cumplirá su objetivo teórico, que es el ejercicio por primera vez en nuestra historia de una experiencia nueva, la posibilidad de elegir por voto popular a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, el Tribunal Constitucional Plurinacional, el Consejo de la Judicatura y el Tribunal Agroambiental.

Como ciudadano es para mi un imperativo tomar una posición clara y de principios ante esta elección, y lo hago.

Primero. Me someto a la Constitución Política del Estado promulgada en 2009, dado que –ejemplo de la ruta de los corderos al matadero- fue aprobada mayoritariamente en un Referendo nacional.

Segundo. Voy a votar, dado que el voto es obligatorio (artículo 26, parágrafo II, numeral 1 de la CPE).

Tercero. No votaré por ninguno de los candidatos en ninguno de los cargos electivos que están en juego por las siguientes razones: La selección hecha por la Asamblea Legislativa ha respondido exclusivamente al interés político de garantizar candidatos afines al MAS. El nivel de la Comisión encargada de interrogar y calificar a los postulantes no fue el adecuado (ni política ni técnicamente). El nivel profesional de la mayoría de los postulantes y sobre todo la elocuente ausencia de candidaturas de personalidades de alta categoría moral y profesional, deja como saldo una lista de candidatos que, en buena parte, no están a la altura del desafío histórico que tienen por delante. Finalmente, las restricciones a los medios de comunicación por atenuadas que estén, demuestran dos cosas; la parcialización del Tribunal Supremo Electoral con los intereses del gobierno y la imposibilidad de que los ciudadanos contemos con los elementos de juicio indispensables para elegir adecuadamente a los candidatos. En suma, esta primera elección del Poder Judicial ha sido, como otras muchas recientes  transformaciones en nuestra economía jurídica, contaminada y desnaturalizada completamente.

Cuarto. Hecho el razonamiento anterior sólo quedan dos caminos, el voto en blanco o el voto nulo. El voto en blanco tiene a mi entender dos connotaciones. La primera, que apoya el proceso electoral y la elección en si como mecanismo democrático legítimo. La segunda, que no encuentra que los candidatos en lid respondan a las características que como elector se cree que debieran tener para ocupar el cargo al que postulan. Este no es el caso.

El voto nulo, en cambio, es una expresión de rechazo al proceso en sí mismo sin apartarse un milímetro del ejercicio de un derecho y deber democrático. Esta no es una elección que nos permita elegir libremente, y menos aún que garantice por primera vez la composición de un Poder Judicial idóneo e independiente de los otros poderes. El voto nulo es el rechazo a la instrumentalización que hace el gobierno para copar la totalidad de los poderes del Estado que hoy ya tiene, pero dándole un ropaje de legalidad que lo hace aún más peligroso de lo que en los hechos es.

Por todo lo dicho, y por primera vez desde que ejercí este derecho en 1978, votaré nulo.

Como ciudadano exhorto con vehemencia a los líderes de la oposición que han decidido promover el voto nulo, que no busquen paternidades absurdas sobre este, que no confundan a los votantes con consignas e interpretaciones particulares para que “su” voto nulo sea distinto al voto nulo “de los otros”. El voto nulo debe ser la expresión de todas las bolivianas y bolivianos demócratas que creemos que esta elección es un nuevo camino al figurado matadero al que ya me referí.

No soy optimista en cuanto al resultado, porque el gobierno, por alta que sea la suma de votos nulos y blancos, al no contabilizarlos en el recuento que sólo toma en consideración los votos válidos, pretenderá que estos no son significativos. Pero me da igual. No importa cuál sea el número de nulos y blancos, el mío será uno de ellos. No estoy dispuesto a rendirme nunca en la batalla en defensa de los valores democráticos esenciales en los que creo, por los que he luchado toda mi vida y que he promovido y defendido cuando ocupé las mayores responsabilidades en el Estado.

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5 pensamientos en “Mi Voto Será Nulo (Los Corderos y el Matadero II)

    • Es una muy buena pregunta.
      El voto es obligatorio por mandato constitucional. De haber leído la Constitución antes del Referendo, esta como muchas otras prescripciones de la Carta Magna, podrían haber conducido al voto por el NO en el Referendo que la aprobó. Una vez aprobada la Constitución está para cumplirse.

  1. Sr. Carlos Mesa

    Por que el voto es obligatorio, se habla de voto nulo y blanco como derechos de los electores, y donde queda el derecho de los que no quieren votar.

  2. Los jueces no se deben al pueblo, se deben a la Ley, más concretamente al Imperio del Derecho y responden ante el mandato de la Ley, no responden ante sus electores tal como respondiera un diputado, un senador o el mismo presidente del Ejecutivo.

    Esto tiene su fundamento en que los cargos jurisdiccionales dentro de un Estado de derecho no son políticos, por lo tanto, los criterios para que estas autoridades sean elegidas no se basan en cuestiones como la popularidad, la violencia o la carrera sindical, ni siquiera en si tienen o no “conciencia social”; los cargos jurisdiccionales responden a criterios netamente meritocráticos, es decir, la formación académica, conocimientos y experiencia laboral. En último caso a su capacidad de administrar justicia tal y como manda la ley.

    Como de costumbre, los bolivianos nos creemos mejor que el resto del mundo y estamos inventado la rueda que nadie inventó. Estamos inventando elegir a los jueces por votación directa. ¿Porqué seremos tan inteligentes? o mejor dicho… ¿Porqué seremos tan rematadamente ignorantes?

    Al final Don Evo Morales va ha conseguir el Nobel. Pero el Nobel a la estupidez.

    Definitivamente votaré NULO.

  3. Totalmente de acuerdo,
    No resido en Bolivia desde fines del año pasado y gracias al internet tengo la suerte de estar al tanto de lo que sucede en el país. Y desde que me fui tengo un sin fin de sentimientos, que van desde mi amor por Bolivia pasando por la rabia y sobretodo indignación hasta la tristeza, al ver como es manejado -si vale el termino- mi país al que solo veo ir de mal en peor. Buena parte de estos sentimientos son reforzados al leer este blog, donde quizá, puedo entender mejor algunas cosas o coincidir con usted en otras. Al final solo quisiera hacer una reflexión y espero hacerme entender. Una imagen vale más que mil palabras, y seguro recordaran esa imagen cuando en un partido, uno de los tantos en los que participa nuestro presidente, el señor Evo Morales agrede con un rodillazo en los testículos a un rival. Bueno, la forma de gobernar del actual presidente y su entorno es similar en muchos aspectos a esa acción, donde, el señor presidente se paso por encima muchas cosas, el reglamento, a la autoridad pertinente y designada (arbitro) para juzgar lo que es permitido o no durante un partido de futbol, fair play (juego limpio). Al final de todo el señor presidente no fue sometido al reglamento bajo el cual todas las 22 personas estaban jugando, y el mismo y su entorno justificaron la manera de actuar de don Evo Morales. Fue indignante, pero más aun, fue escalofriante observar tal acción, el mensaje fue más que claro…

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