«Carlos Mesa y Samuel Doria Medina», la opinión de Carlos Toranzo

En una de las varias concentraciones pacíficas y democráticas de las que formé parte en 2019, tras el fraude perpetrado por Morales que nos bloqueó la segunda vuelta decidida por el voto popular. (foto Pato Crooker)

El intelectual, economista y analista político Carlos Toranzo, ha publicado en su columna de opinión en Página Siete, algunas consideraciones sobre Samuel Doria Medina y quien esto escribe que, creo, permiten una revaluación de algunos hechos recientes de nuestra historia que son de gran relevancia para la sociedad boliviana.

«Carlos Mesa y Samuel Doria Medina son dos personajes salientes de la vida política boliviana, están presentes en la lucha democrática por algunas décadas y lo están de manera transparente, limpia; siendo de perfiles muy distintos, a la par, cada uno de ellos es profundamente controvertido. Uno y otro tienen seguidores o mucha más gente que les reclama cosas que quizás no puedan dar; hay quienes los quisieran con formas de actuar, con conductas muy diferentes a las que poseen, pero todos ellos olvidan que cada quien tiene derecho de tener la personalidad que desee y que la forjó durante toda su vida.

A Mesa se le reclama ser muy frío, estar lejos de la gente, no ser de aparato partidario, no tener capacidad de contactarse cara a cara con los sectores populares del país, no ensuciarse los zapatos como los líderes populistas que recorren las calles haciendo campañas electorales puerta a puerta, se le reclama que tiene respuesta para todo, pero lo que no poseería sería capacidad de escuchar a quienes conversan o polemizan con él. Se lo acusó de ser muy tibio con Morales, de haberle abierto las puertas de la política cuando lo que se precisaba era una conducta suya más dura contra el conspirador cocalero. Pero, ante todo, se lo acusa de ser timorato, algunos hasta lo han tildado de cobarde, es aquí donde tengo una gran discrepancia con todos quienes opinan de ese modo.

Creo que Carlos Mesa ha sido profundamente valiente, sí, valiente, para enfrentarse a Evo Morales, cuando éste era dueño del Ejecutivo, del Legislativo, del Poder Judicial, de los fiscales; se precisaba mucha, mucha valentía para pelear contra Morales. Y Mesa lo hizo. Quizás él le ganó la elección, eso no lo sabremos nunca, pero, lo que sí sabemos es que gracias a Mesa se pudo ver el tremendo fraude que hizo Morales, gracias a él la sociedad pudo tener un punto de apoyo para expulsar al Jefazo y echarlo del país, para que huya de motu propio acompañado por toda su cobardía. Si hubo cobarde, ése fue Morales y no Mesa.

Si Mesa es, ante todo, historiador y comunicador, en cambio, Doria Medina era y es un empresario, probablemente es uno de los más talentosos del país, dotado de gran capacidad gerencial. Pero, raro empresario cuyo intento de oficio era el de dedicarse también a la política, él debe entenderse a sí mismo como un predestinado, es que tantas veces salvó la vida que parecería que quería trascenderla mediante la política y su interés de buscar la presidencia. Pero, Doria Medina no sólo se dedicó a la política, sino que también fue un buen funcionario público, un buen ministro, es decir que tiene tendencia hacia el servicio público. Pero, se dice que en Bolivia para dedicare a la política hay que poseer carisma, y es aquí Samuel Doria flaquea, muchos se burlan de lo poco carismático que es. ¿Es que acaso todos los que quieren ser políticos en Bolivia están obligados a tener carisma? Por de pronto, Víctor Paz Estenssoro no era muy afortunado en el carisma, antes bien, parecía hosco frente a todos los políticos emenerristas. Y tampoco Walter Guevara Arze era una maravilla en el campo del carisma.

A Doria Medina también se le critica su poca capacidad de construir partido político, o ser hombre de partido, muchos dicen que más que jefe de partido, podría ser gerente propietario y por esa vía se le dificultaría edificar una organización partidaria. También Doria Medina, como Carlos Mesa, parecerían tener más respuestas y menos capacidad de oír a sus interlocutores, pero, Samuel tiene la voluntad de tener fundaciones donde se discuten ideas, no siempre para construir su partido, sino para reflexionar sobre Bolivia, ese es un gran mérito, y otro es que promueve fundaciones donde se empuja el emprendedurismo en un país donde parecería haberse amputado la capacidad empresarial de empujar ideas renovadoras.

Hallo en Carlos Mesa y en Samuel Doria Medina a dos líderes políticos importantes, transparentes, que han empeñado buena parte de su vida en la defensa de la democracia, eso merece mucho respeto. Claro, cada quien los desearía diferentes, con otras habilidades. Pero, ellos son lo que son y así hay que dejarlos».

1 comentario en “«Carlos Mesa y Samuel Doria Medina», la opinión de Carlos Toranzo

  1. Una opinión boba. Las críticas a ti me son tan familiares. Pero no responde algo básico: quien tiene la cabeza para ser Presidente?

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