Sin Miedo a los Valores Universales

Gastón-Ugalde

Fotografía de Gastón Ugalde

Cuando la Organización de las Naciones Unidas reconoció después de la Segunda Guerra Mundial, un conjunto de valores que sistematizó como “Declaración Universal de los Derechos Humanos”, asumió que la sociedad mundial aceptaba la existencia de categorías que son comunes a todo el género humano. Esa aceptación que parecía entonces obvia, en el largo pasado era prácticamente inexistente y hoy, tras sofisticadas argumentaciones culturalistas, hay quien pone en cuestión.

El haber conseguido el reconocimiento de que hay valores a los que todos nos adscribimos y que todos nos comprometemos a respetar, marcó un salto cualitativo histórico e irreversible que debemos celebrar, aunque la realidad ponga en evidencia la frecuencia con la que esos derechos son violados. El horizonte, lo sabemos, siempre se mueve, ese es su secreto, que nunca lo alcanzaremos y por eso estaremos siempre en movimiento para intentar tocarlo.

Pero ocurre que frente a ese incalculable avance, algunas colectividades muy importantes del planeta han alzado en los últimos años la voz de la intolerancia al afirmar, por ejemplo, que no se puede hacer pública ningún tipo de reflexión que analice, critique, objete o cuestione la fe que una determinada comunidad tiene en Dios y en su profeta. Hacerlo es profanar creencias sagradas. Conclusión. La fe religiosa basada en una verdad revelada es para muchos el valor supremo, único e incuestionable. Nada ni nadie puede, a título de un derecho humano, poner en entredicho esa verdad, con lo que queda prohibido el ejercicio de la libertad de pensar y la libertad de expresar un pensamiento. Si esto es así, no existen valores universales, ni derechos humanos válidos para todos. Una fe religiosa, una tradición cultural, una cosmovisión particular, deben ser respetadas y estamos en la obligación de aceptar que sobre la base de esas visiones, es posible objetar la aplicación general de derechos que se consideran inherentes a la persona desde el momento de su nacimiento.

La idea esencial del humanismo basada en el respeto y, en consecuencia, en la aceptación del otro, es atacada desde la óptica de la realidad de culturas y modos de vida que, en virtud de la acumulación de una tradición, han construido patrones de conducta y códigos de comportamiento que aceptan como buenas cosas que la Declaración Universal mencionada categoriza como graves violaciones a los derechos humanos. Rápidamente se suma a esa teoría la afirmación directa o subliminal de que en realidad el texto de la ONU fue una imposición del eurocentrismo sobre el resto del mundo, en un momento en el que dominaba el colonialismo y la idea de que la conceptualización de lo universal era en realidad la consagración de la filosofía y la ética europea sobre todas las demás.

Estos son los derechos esenciales de los que hablamos: Todos los seres humanos nacen iguales en dignidad y derechos. Derecho a la vida, libertad y seguridad. La esclavitud está prohibida en todas sus formas. Derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. Libertad de pensamiento y opinión. Todos son iguales ante la ley (en este caso la ley mayor de la especie humana, es precisamente la Declaración de DDHH).

Y lo más importante conceptualmente, esos derechos se ejercen sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

¿Son acaso imposiciones occidentales? ¿Se puede relativizar la fuerza incuestionable de ese reconocimiento a título de que hay civilizaciones y culturas en el planeta que coartan esos derechos porque su visión del ser humano y del mundo está supeditada a abstracciones suprahumanas que, irónicamente, justifican la humillación, la degradación y la esclavitud material o espiritual de quienes integran esas culturas?

Vale la pena no olvidar nunca que el texto que comentamos es inequívocamente una construcción de toda la colectividad humana, amasada en sangre, en la brutalidad sin matices, en la experiencia terrible y desgarradora de los asesinatos masivos perpretados sin límites en incontables genocidios y masacres, muchos de ellos realizados con base en argumentos de una sofisticación estremecedora.

No se llegó al punto al que se llegó porque un grupo de países poderosos del hemisferio occidental impusieron esos criterios. No. Por eso hay que recuperar de manera intensa e  inclaudicable la defensa de ese código de valores que transciende la afirmación de la diferencia que permiten decir: ‘’Yo no voy a aceptar esa imposición de Occidente que pretende hacerme vivir con valores que no son míos”.

Sí, hay valores universales que no pueden ni deben relativizarse, y menos descalificarse desde la etnicidad o el culturalismo.  La defensa de la otredad no puede ni debe nunca llegar a un punto tal que se olvide nuestra naturaleza, la humana, la que permite que todos seamos parte de una comunidad cuya palabra profunda e intensa es: Universal.

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3 pensamientos en “Sin Miedo a los Valores Universales

  1. No estoy de acuerdo con su comentario, creo que la teleología de las tendencias sobre normativizar las oponiones o criticas a las religiones, no tiene por finalidad limitar la libertad de expresión, al contrario, debemos reconocer que NINGUN DERECHO ES ABSOLUTO, en efecto, todos los atributos del ser humano descritos en las convesiones internacionales, encuentran limites en la infracción a otros derechos; como la libertad de expresion, misma que encuentra su frontera en la invasión a la esfera de otros atributos como el honor y la dignidad; por ello, notara usted que la famosa libertad de expresion, no es tan libre como parece.
    Lo importante es dosificar la opinion o critica, sobre otra libertad, como es la libertad religiosa que tiene identidad jerarquica con la libertad de expresión; asi, estarán prohibidas las opiniones o criticas que se consideren deinigrantes a la creencia de otro ser humano, pues, una libertad de opiniones, en la diversidad que las mismas pueden presentarse, es pasible de constituir, en determinados momentos, una agresion a otro derecho, que deslegitima el ejercicio de su anterior. Reconocer la diversidad, nos permite modular el ejercicio sobre la generalidad del derecho primario.

  2. ddhh

    Los derechos humanos pertenecen a el lado positivo de un mundo globalizado. Los mismos son producto de un aporte de muchos países y muchas personas que han tratado el asunto por un largo tiempo, de manera que no parece correcto ignorarlos.

    Veo dos temas en este artículo: el extremo religioso, como el del régimen Taliban que anteponen conceptos religiosos por encima de otros como el de la sumisión de la mujer para citar un ejemplo.

    El otro es no acatar los designios basados en DDHH por equivocadamente señalarlos como producto capitalista. En el caso de Bolivia, es interesante observar que cuando un gobierno considerado de derecha estaba en el poder, los “izquierdistas” invocaban los DDHH, y a su vez, hoy en día, cuando la “izquierda” está en el poder, son los “derechistas” que exigen su cumplimiento. La conclusión es que los DDHH sirven para defender las causas de aquellos que no tienen el poder. Pero no son causas cualquiera, son causas producto de la sabiduría humana, pues no nacieron de la noche a la mañana, sino que han sufrido una depuración constante.

    Volviendo a Bolivia, el presente plurigobierno, al tratar de estrellarse contra el capitalismo, ha escogido los DDHH como uno de sus chivos expiatorios. Y se ha tratado de justificar con razonamientos que pueden lindar con el absurdo, por ejemplo, la asercion de Evo de que los derechos de la tierra (Pachamama) están antes que los del hombre (!?). Ésta es una confusión mas de un partido político que trata de distinguirse al tratar de ser diferente y entran en afirmaciones que se caen por si solas.

    Asimismo, se ha atacado otro concepto que forma parte de los DDHH, la libertad de expresión, el cual indica que por ejemplo, los periodistas no pueden ser amenazados por sus ideas. Y es que en Bolivia no se puede entender este concepto, es hilar muy fino para buena parte de la población y peor para el gobierno que recurre a su autoritarismo para callar ideas. Parece difícil entender que una sociedad democrática debe respetar tendencias diferentes pues nadie tiene la verdad absoluta.

    Entonces, falta mucho para entender los conceptos vertidos en los DDHH, pero deberíamos ponernos de acuerdo en que si son universales, como el artículo sugiere. Lo contrario es pecar de desubicados.

  3. Negar la existencia de valores universales sería como negar que somos de carne y hueso, es decir, nuestra propia esencia.

    En el caso del artículo mencionado de los ddhh, esto no es un invento de la asamblea de la ONU, simplemente es una buena síntesis de pensamientos muchísimos más antiguos que vienen no sólo de principios cristianos o judáicos, sino de diferentes otras, pues el cuidado de la vida y la igualdad de los hombres (entíendase raza humana) son por cierto un valor universal.

    Es por eso que matar a una persona en Bolivia, en la China, en las Filipinas o en la Antártica siempre será malo, siempre, será penado por la ley. Este es un claro ejemplo de un valor universal que la ONU muy bien pudo sintetizar en el artículo mencionado por el ex presidente Carlos Mesa.

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