Ni Misericordia ni Agonía

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Publicado en La Razón el 28 de febrero de 2010

Cuando tienes el 64% de votos en el bolsillo y las encuestas colocan tu popularidad por encima del 70%, tienes un margen de juego tan amplio para llevar adelante tus propósitos que debes aprovechar al máximo tu ventana de oportunidad.

Una de las cuestiones centrales en las que el binomio que gobierna el país ha decidido poner más énfasis en este momento, es avanzar sin tregua en el tema de la justicia. ¿Por qué? Porque es una causa histórica pendiente, porque es políticamente rentable y porque es una pieza fundamental para la imposición del “nuevo orden revolucionario”.

La estrategia es arriesgada, pero está calculada en una relación costo-beneficio nada desdeñable. Los gobernantes saben que los pasos que están dando vulneran principios universales de Justicia consagrados por las Naciones Unidas y eso puede entorpecer su ruta, siempre y cuando alguien se atreva a cuestionarla a fondo desde dentro o fuera de Bolivia.

Ensayemos una hipótesis.

Los pilares de esta ofensiva política son tres. 1. La ley que le dio al Presidente discrecionalidad total para nombrar a los miembros de la Corte Suprema, el Tribunal Constitucional y el Consejo de la Judicatura, además de la decisión del Vicepresidente de ratificar al Fiscal General con la potestad de éste para manejar los nombramientos del Ministerio Público. Ambas acciones violan expresamente la Constitución (art. 140). Resultado: el Jefe de Estado y el Jefe de Gobierno tienen en sus manos todo el Poder Judicial.

2. La ley que lleva el nombre de una de las figuras más respetadas de nuestra historia reciente, hecha sobre la base de la retroactividad en temas de corrupción, se ha convertido en un instrumento equiparable al de cualquier Estado autoritario, que establece su normativa basado en el amedrentamiento y la ruptura de cualquier cosa que se parezca a Estado de Derecho y al debido proceso. Este instrumento sólo se puede comparar a los aplicados en el pasado en estados fascistas, en estados que eran o son parte del llamado “socialismo real” y en estados explícitamente teocráticos.

3. El endurecimiento de la ley de responsabilidades contra presidentes y vicepresidentes que -de acuerdo a la Constitución-, excluirá de ese “privilegio jurídico” a prefectos y ministros de Estado,  probablemente facilitará la rapidez de los juicios, eliminará la limitación de no poder condenar al acusado en ausencia y ratificará la sentencia en única instancia.

4. La modificación del Código de Procedimiento Penal y eventualmente del propio Código Penal, se adecuará a la nueva estructura jurídica “revolucionaria”, lo que reafirma el espíritu draconiano e implacable del nuevo mecanismo jurídico nacional.

La vulneración tan increíble de tratados internacionales, de la propia Constitución  y la violación flagrante de derechos humanos fundamentales, sólo puede hacerse apostando a la legitimidad del gobierno y al silencio de la comunidad internacional.

Los argumentos del gobierno, basados en verdades, medias verdades y faltas a la verdad son: 1. El 70% del país está de acuerdo con una lucha ciega contra la corrupción. 2. En el pasado la justicia sólo se usó para condenar a los débiles y proteger a los opresores. 3. Por primera vez serán juzgados y entrarán en la cárcel los poderosos, los ricos y quienes gobernaron el país para su propio beneficio. 4. Se acabó la impunidad. 5. Cualquiera que critique lo que se está haciendo es un corrupto o cómplice de los corruptos. Todo esto -la historia lo prueba-, funciona para “persuadir” a los justos de mantenerse callados.

El objetivo del gobierno es: Aplicar este nuevo paquete de leyes en dos tiempos: pasado y presente-futuro. Ocupémonos sólo del pasado, porque el presente y el futuro lo vivirán en carne propia los autores de este particular edificio jurídico. Comenzar a juzgar con base en  una lista de entre doscientas y trescientas personas vulnerables y “condenables”, desde ex presidentes hasta ex viceministros que hayan formado parte de los gobiernos del periodo democrático 1989-2006 (el periodo anterior ya es prehistoria, además los dos ex presidentes y próceres Siles Zuazo y Paz Estenssoro ya murieron).

Conclusiones. 1. Justos y pecadores entrarán en el mismo saco sin distingo, lo cual es muy conveniente, porque de lo que se trata es de matar dos pájaros de un tiro; tener una gran imagen de lucha contra la corrupción y a la vez hacer una persecución despiadada contra enemigos políticos reales o inventados. 2. Se ha generado una sensación de temor creciente según el orden de la lista ya parcialmente pública, confeccionada por los jacobinos admiradores de Robespierre. 3. Con esta estrategia el gobierno provoca y en cierto modo celebra la salida del país de perseguidos por la justicia y acusados potenciales,  porque así se evita juicios que a pesar de estar concebidos al estilo de los “tribunales revolucionarios sumariantes”, son siempre engorrosos. 4. Con este novedoso mecanismo de exilios no oficiales, ha creado la categoría no escrita de que toda persona que sale de Bolivia porque sabe que no será procesada en un juicio justo, es automáticamente culpable y por eso “huye”, premisa que el gobierno ha logrado instalar en la opinión pública.

El estrado está terminado, se está construyendo la guillotina y la hoja está siendo afilada por los asambleístas, lo único que queda es hacerla funcionar cortando cabezas en orden de precedencia.

Todo modelo nacido del fervor popular obnubila a los ciudadanos. En ese periodo es muy difícil mostrar lo que realmente está ocurriendo. Pasado ese momento, cuando la terrible realidad se transparenta, ya los poderosos lo controlan todo y hacen y deshacen a su antojo. Luego, llega el final y la sociedad tiene que volver a empezar construyendo de nuevo los valores esenciales que se destruyeron. El costo lo pagan quienes pierden la cabeza mientras dura la “justicia revolucionaria”.

Cuando reina la guillotina, los poderosos afirman: “No habrá misericordia, ni tiempo para la agonía”.

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Un pensamiento en “Ni Misericordia ni Agonía

  1. Con alegría y entusiasmo ingrese el sábado pasado por primera vez a su sitio web. Tiempo ha que quería expresarle mi sincero agradecimiento y aprecio, a usted y a sus respetadísimos padres por su obra “Historia de Bolivia”, obra gracias a la cual he aprendido a querer mas a mi país y a desarrollar aun mas mi pasión por la historia, no solamente por ella mi agradecimiento, sino también por sus valiosísimos aportes a la cultura, mediante las obras que a lo largo del tiempo han publicado con suma perseverancia y rigor científico. No puedo dejar de mencionar. mi admiración por vuestra tenacidad, sepa que no esta solo y son muchos los bolivianos que lo acompañamos y estamos con usted, deseándole animo y entereza.

    Me sea permitido felicitarlo por la feliz iniciativa de crear su propio sitio web, ojala sea un espacio de encuentro, análisis, y reflexión, para todos los americanos.

    Es un consuelo para el corazón de muchos bolivianos saber que usted, a pesar del estado de tiranía, en el que se encuentra sumida nuestra desgraciada patria, aun lucha por el anhelo del buen boliviano, la construcción de un estado con instituciones fuertes, respetada la sagrada división de poderes, y el imperio de la ley en la Republica, hoy un espejismo, una utopía a la que no debemos renunciar y luchar por ella, de lo contrario seguiremos en el estado obscuro en el que la ambición y el egoísmo nos ha relegado.

    No puede evitar mi pluma, escribir algunas líneas, en virtud de los funestos acaecimientos de nuestra patria que, sometida al yugo despótico y autoritario de un régimen que la lleva a su atraso, a su ruina, un régimen sin sentido, ridículo, sin norte fijo, en fin me refiero al régimen del carismático “líder espiritual” de nuestra Ex Republica de Bolivia.

    Las instituciones en le país se encuentran en una crisis absoluta, la independencia de poderes no existe, la palabra justicia en Bolivia solo se la puede encontrar en los diccionarios, las libertades no son debidamente protegidas.

    La republica el legado de nuestros mayores, que con tanta gloria supieron conquistar hoy no existe , y sus virtudes- según el derecho constitucional- Igualdad ante la ley, Elección popular de sus gobernantes, periodicidad en el ejercicio del poder, responsabilidad por los actos de gobierno, por los actos que realiza, publicidad de los actos de gobierno, y la virtuosísima división de poderes, se ven disminuidas, cuando no extintas por el azote de un gobierno que, sin el menor respeto a la ley, al civismo, y a la democracia las ha ido minando poco a poco, ya decía D´ Holbach “En un estado despótico, el jefe de la nación lo es todo, la nación no es nada. La voluntad de uno solo hace la ley, la sociedad no esta representada en lo absoluto…”

    Esta es nuestra amarga situación, a 200 años del génesis de la nacionalidad boliviana, 25 de mayo Chuquisaca, 16 de julio La Paz 1809, no solo se desconoce la historia sino que se la niega, haciendo culto a personajes que nada tienen que ver con la verdad, se imponen símbolos patrios que lejos de unir distancian (wiphala), ajenos totalmente a la razón, la verdad y al progreso, habida cuenta de que son instrumentos de discordia, venganza, racismo y xenofobia. Este bicentenario el mundo ha encontrado a Bolivia con su ya típico atraso, “dividida”, sus próceres olvidados, cuando no ignorados, La Paz y Chuquisaca lejos de hermanarse se distancian, por controversias históricas absurdas. En fin tal es el cuadro con que nos presentamos al mundo, que debemos reivindicarnos a como de lugar, no miremos con miedo lo difícil que ha de ser, no miremos con desdén la felicidad de nuestro sagrado suelo, y Bolivia se levantara, en orden y progreso.

    El eminente doctor alto peruano, Jayme de Zudañez, advertía a los orientales, en su “Manifiesto de la Constituyente al pueblo Oriental” a tiempo de la jura de su primera constitución, lo virtuoso de la forma republicana de gobierno e inspiraba a su respeto para la felicidad y progreso del pais.

    “La forma de gobierno republicano que ha sido sancionada no solo es conforme al espíritu publico del país , a los principios proclamados desde la revolución de América, y a los deseos de casi todos sus habitantes; sino también el mas propio para alcanzar esa libertad, que tanta sangre y tantos sacrificios cuesta a los Orientales.
    Vuestros representantes siguiendo ese sentimiento nacional, han desenvuelto las bases en que se funda, han dividido los poderes, separado la formación de leyes, de su ejecución y aplicación, detallaron las atribuciones de cada uno y reconocieron, que residiendo la soberanía radicalmente en la Nación, solo a ella por medio de sus representantes compete formar las que se han de obedecer…”
    “Sin una autoridad encargada de formar leyes; sin un gobierno que cuide de cumplirlas; sin jueces que las apliquen en las contiendas particulares; los hombres no reconocerían otro derecho que el del más fuerte, ni este otra razón de obrar que el de su utilidad y su capricho: no habría deberes que llenar, ni obligaciones que cumplir; y una confusión perpetua, sería el escollo en el que vendrían a estrellarse la libertad individual, la seguridad del ciudadano, y el tranquilo goce de sus propiedades.
    Estas verdades que prueban la necesidad de un gobierno, nos enseña también; que cuando un mandatario, por la fuerza o el sufrimiento vergonzoso de los pueblos pretende y consigue reunir los diversos poderes que garanticen sus libertades, puede por el mismo hecho mandar lo que quiere, y hacer cumplir lo que manda.
    Entonces las leyes dejan de ser la convención que los hombres hacen entre si, para reglar el ejercicio de sus facultades naturales, determinar la legalidad de sus acciones, y lo que debe prohibirse a cada uno, por el interés de todos: ellas son el precepto de un particular, somete a los demás; los esclaviza dejándolos sirvientes de sus deseos, y convierte la sociedad en un espectáculo de despotismo y anarquía…”

    Casi 25 años después de la jura de la constuticion oriental, el eminete jurista argentino, Dr. Juan Bautista Alberdi, en su grande obra, (Que se la recomiendo) “Bases y puntos de partida para la organización de la Republica Argentina” que, dicho sea de paso fue inspiradora para su “Constitución” moderna y progresista de 1860, que saco a la hasta entonces pobre, inculta y deshabitada Confederación Argentina del marasmo en que el que se hallaba, marasmo que consumió aquella hermana nación hasta 1853 en mezquinas y cruentas luchas entre unitarios y federales: para ponerla ante la faz del mundo, en un cortísimo plazo, como un país ordenado, moderno y civilizado.

    Alberdi nos decía, en su análisis de las Constituciones de América, “La Constitución oriental es la que más se aproxima al sistema conveniente, la del Paraguay la que mas dista.” ¿A que voy con todo esto? El Paraguay a inicios de la era republicana, vivía bajo el despotismo del Dr. Francia, explica que su constitución “era llamada a señalar algunos grados de progreso sobre lo que antes existía; pero no es esto lo que ha sucedido. Es peor que esto ella es lo mismo que antes existía, disfrazado con una mascara de constitución la dictadura latente…”

    No es de extrañar que nuestra actual constitución sea muy análoga al régimen de la barbarie y la arbitrariedad de la antigua Paraguay cuando se utilizan siempre las mismas máximas necesarias para implantar el régimen tirano. Explica Alberdi del presidente del Paraguay o dictador, dejo a vuestro juicio las analogías con nuestro excelentísimo “líder espiritual” Evo, “Es juez privativo de las causas reservadas por el estatuto de administración de justicia… Hace ejércitos y dispone de ellos sin dar cuenta a nadie. Crea fuerzas navales con la misma irresponsabilidad. Hace tratados y concordatos con igual omnipotencia. Promueve y renueve todos los empleados sin acuerdo alguno…
    Reúne además todas las atribuciones inherentes al poder ejecutivo de los gobiernos regulares, sin ninguna de sus responsabilidades. Dura en sus funciones Diez años…”entre otros.

    Pero quisiera detenerme en un párrafo, de la citada obra, que ha llamado verdaderamente mi atención y es lo que le espera a nuestro país si no levantamos la voz, aunque nos estrellemos ante la autoridad del despotismo.
    “Nada seria la tiranía presente si al menos diera garantías de libertades y progresos para tiempos venideros. Lo peor es que las puertas del progreso y del país continúan cerradas herméticamente por la constitución, no ya por el Doctor Francia (o el presidente Morales); de modo que la tiranía constitucional del Paraguay y el reposo inmóvil, que es su resultado, son estériles en beneficios futuros, y solo ceden en provecho del tirano, es decir, hablando respetuosamente del presidente constitucional. El país era antes esclavo del Doctor Francia hoy lo es de su Constitución. Peor es su resultado actual que el anterior, si se reflexiona que antes la tiranía era un accidente, era un hombre mortal hoy es un hecho definitivo y permanente, es la constitución…”
    “Ese régimen es egoísta, escandaloso, bárbaro, de funesto ejemplo y de ningún provecho a la causa del progreso y cultura de esta parte de América del sud. Lejos de imitación, merece la hostilidad de todos los gobiernos patriotas de Sud- América.”

    Así es señores, nuestra actual constitución es barbará, egoísta y de funesto ejemplo, si no logramos rescatar a nuestra patria de este abismo, la perderemos señores, y estará perdida, si fracasamos no tendremos ya derecho a llamarnos bolivianos, aquella nacionalidad gloriosa, que con tantos esfuerzos dieron a luz la sangre de intelectuales y valientes guerreros envidiados por más de una nación. Derrotad en las urnas al caudillismo medieval.
    Nuestra Corte Suprema de Justicia esta descabezada, las autoridades son por decirlo con sinceridad ilegales, sumisas a su “líder espiritual”. El constitucionalista argentino, Miguel Angel Ekmededjian, con aserto nos advertía “Cuando la corte suprema de justicia deserta de su función primordial de guardián de la Constitución, para convertirse en avalista de los gobiernos de turno, pretendiendo encubrir con un manto de constitucionalidad las medidas inconstitucionales de estos, todos los argumentos que pueda esgrimir para pretender afirmar su decisión resultan a la postre anacrónicos, confusos, contradictorios y hasta frívolos ¿Cómo es posible? ¿Cómo llegamos al punto tal que permitimos que el presidente designe a dedo a las autoridades de tan eminente institución? ¿Donde están los organismos internacionales? ¿Por qué callan los países vecinos?, y lo peor de todo como se aprobó la actual constitución, la vergüenza de la América.
    Muy fácil, fue por la culpa de la desmedida y barbará ambición de un caudillo, la falta de educación y instrucción cívica de nuestros conciudadanos, fue la nuestra por callar, depende de nosotros señores desafiar al destino, asumir nuestros errores, asimilarlos aprender de ellos. Hasta ese entonces señores Bolivia, y triste es decirlo “se nos muere” y… el mundo entero calla por que el MAS vence en las urnas.
    Por
    José Luis Padilla.
    Estudiante de Abogacía UADE. Bs As. Argentina.

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