Evo en el paraíso

0014294450

Escrito el 17 de diciembre de 2009

Por mucho que la sociedad boliviana e internacional hayan estado preparadas para un resultado que se adelantó vía encuestas desde hace semanas, el triunfo del Presidente Morales tiene dimensiones particularmente significativas. La presunción era que el gobernante rondaría el 55 % de los votos, está cerca del 63 %, parecía muy improbable que logarse los dos tercios en la nueva Asamblea Plurinacional, los ha conseguido cómodamente. Morales tiene el poder total y es a partir de ese poder que tiene que verse lo que viene.

Cuando en 2005 logró el 54% de los votos, muchos asumieron que gran parte de ese caudal tenía que ver con  la crisis de inestabilidad global del país en los cinco años anteriores y la necesidad de un cambio de actores políticos. Cuatro años después, el Presidente renueva su mandato con diez puntos más y con una mayoría que supera largamente esas explicaciones justificatorias. Morales tiene el respaldo casi unánime de la población indígena y ha penetrado significativamente en la clase media. Eso es un voto de confianza en su figura y en el proceso que representa. Si cabía alguna duda en cuanto a la ruptura con el pasado, ésta se ha disipado completamente. Estamos ante un proyecto que propone el cambio estructural de la concepción de país y de sus paradigmas históricos. La importancia de esta renovación debe leerse en esa dimensión.

Lo viejo murió y con ello un sistema de partidos que, sobre todo con la confirmación de la desaparición del Movimiento Nacionalista Revolucionario (autor del Revolución de 1952 y protagonista de 60 años de historia política boliviana), abre un gran interrogante sobre la construcción de una democracia copada de modo abrumador por el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales.

El Presidente tiene una nueva oportunidad, la de gobernar para todos y la de usar con sabiduría su mayoría aplastante. Es permisible dudar de un cambio de actitud, dado un primer gobierno cargado de autoritarismo, arbitrariedad y discurso único, pero es de sentido común dejar el beneficio de la duda ante este nuevo escenario. Morales debe cerrar, cosa difícil, la lógica de gobernar en campaña electoral permanente, aunque estará muy tentado de hacer del referendo su arma decisiva para legitimar varios cambios constitucionales que requieren muchas leyes y mucha reglamentación, que le permitan aplicarla con posibilidades de éxito. El riesgo que corre el país es el de que el poder total tienda más al autoritarismo y a la corrupción que a la conciliación y a la transparencia.

En lo esencial el cambio tiene que demostrar varias cosas. Que es posible una sociedad democrática e igualitaria en el contexto de un Estado Plurinacional con derechos nominales superiores para los indígenas que para el resto de la población. Que el engranaje de las autonomías (en las elecciones del domingo los cinco departamento que habían dicho No a las autonomías en 2006, han dicho un Sí contundente) y la relación entre mundo indígena y no indígena serán viables. Que se encarará de modo estructural la lucha contra la pobreza que ha subido un 2% desde que Morales llegó al poder. Que se reducirá el desempleo que ha aumentado casi dos puntos en su gobierno en un contexto de bonanza económica sin precedentes, lo que es una ironía amarga, ironía que tiene que ver con un grave déficit de gestión pública. Es tiempo, en ese contexto, de terminar con un equipo de gobierno que mezcló la obsesión política con puestos para cubrir demandas étnicas, de los cocaleros y del propio MAS y comenzar con un equipo que sin dejar lo esencial de su rol político, haga gestión de la buena.

La oposición sufrió una derrota esperable, pero del mismo modo acusó el golpe de la contundencia de su fracaso. La falta de estructura partida, la debilidad del discurso o el discurso equivocado pagaron factura. Si bien Manfred Reyes Villa obtuvo un porcentaje muy parecido al que logró Jorge Quiroga en 2005, casi el 28% , es un porcentaje vacío no sólo porque esta vez los opositores perdieron la mayoría en el Senado, sino que enfrentan el control de 2/3 de las dos cámaras por parte del MAS, lo que es prácticamente un  cheque en blanco para el gobierno, que incluye las reformas parciales a la Constitución que Morales quiera. Reyes Villa y Samuel Doria Medina (con menos del 7% de los votos)  recogen los platos rotos de sus antecesores y de su insistencia en anclarse en propuestas de pasado. Es de esperar que dejen de caminar en la ruta de la desestabilización que intentaron en 2008 y que los llevó a un desastre que tardará muchos años en revertirse.

Si nos atenemos al resultado de una elección ejemplar por su tranquilidad, participación y sentido de responsabilidad ciudadana, podría pensarse que lo que viene es un paseo del oficialismo. No hay que llevarse a engaño, las tentaciones y los riesgos son muchos y los problemas de adecuar un proyecto complejo, contradictorio y maximalista de nueva nación, nos colocan ante peligros muy grandes que sólo una dosis de sabiduría aprendida en estos cuatro años podría resolver.

Pocos gobernantes en la historia boliviana han tenido una segunda oportunidad avalada por un apoyo popular incontrastable. Cerrada la página del saldo de cuentas con la historia de los “quinientos años de opresión”, toca ahora una visión de futuro que debiera estar harto cargada de humanismo.

Anuncios

4 pensamientos en “Evo en el paraíso

  1. Bolivia decidio en gran mayoria que es lo que que quiere para el pais, la oposición fracaso por aferrarse a las juntunchas del pasado….es hora de afiliarnos al cambio, con criterio, y sin oposiciones desgastadas y casi fascistas como las de los grupos de poder cruceños

  2. La historia es ciclica y repetitiva en sus grandes rasgos “macro-historicos”, y la victoria del MAS debe ser entendida como la voluntad de ruptura con el pasado mas mediato. Si fue el MNR el partido hegemónico en los ultimos 50 o 60 años, es posible aventurar que el MAS posiblemente gobierne y hegemonice la representación institucional del Estado en las siguientes decadas. Si fue el MNR el que impuso su visión de Estado y marcó las directrices sobre las que los bolivianos hemos andado (o mal andado) en la historia, es posible que ahora sea el marco normativo-ideologico del MAS el que nos lleve durante generaciones a una dirección concreta en esta su particular “cosmovision” de naciones pluriculturales. Será el devenir el que nos diga lo correcto o incorrecto de su planteamiento.

    La unica alternativa de la oposición es crear en Bolivia un bipartidisimo que logre que los opositores confluyan con una unica candidatura y que logre identificar a un lider opositor que, sin ser nuevo, no tenga un pasado o un “prontuario politico” para que pueda impregnar en el boliviano medio el deseo de un cambio para mejor y que pueda arrebatar a Morales esas sus señas de “identidad electoral” que, sin ser ciertas, han logrado catapultarlo electoralmente, en una suerte de posicionamiento en las mentes de sus “fieles consumidores”: deseo de cambio, integridad, austeridad, consecuencia. El origen humilde, la sencillez personal llevada hasta la simplicidad mas ordinaria y su “aparente falta de deseo de riqueza” para sí mismo o para su familia han logrado crear la apariencia de un líder que es más importante que su partido, tal como podía ser Paz Estenssoro respecto al MNR, siendo estos partidos meros ejecutores de la voluntad manifiesta de su líder o caudillo. La reproducción natural de poder en el MAS tendrá exito si logra construir a otro líder de “reserva” para el caso que Morales no concurra a las proximas. elecciones

  3. La verdad es que extraño una oposición, por mucho que busco, no la encuentro en el contexto político actual de Bolivia. Eso no es nada bueno para la democracia por que el gobierno ahora tiene un cheque en blanco para hacer lo que le plazca y la historia nos demuestra que eso, muchas veces, no es nada bueno. Espero que alguien se de cuenta. que hace falta una oposición que tenga propuestas para el futuro y no esa bravuconería provinciana que tienen algunos de sus lideres. Pobre Bolivia tus lideres nunca estuvieron a la altura.

  4. SEÑOR MESA.

    DEBO DECIRLE QUE SU TÍTULO ES UN PLAGIO DE UNA NOVELA QUE ESCRIBÍ DEL MISMO NOMBRE: “EVO EN EL PARAÍSO”.
    CREO QUE LA EDAD HACE DE QUE LOS SERES HUMANOS ANDEMOS PLAGIANDO POR DOQUIER…O QUIZÁS YA SE LE ACABARON LAS IDEAS, EN FIN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s