Una donación, un piano, un concierto

Elvira Salinas Gamarra, ella y sus hermanos Alfonso, Mary y Fernanda -a nombre de su padre hicieron la donación del piano a la Orquesta Sinfónica Nacional.

El sábado 9 de mayo de 2026 en la sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, se llevó a cabo el concierto «Evocaciones musicales» para presentar el nuevo piano donado por la familia Salinas.

Se trata de un piano inglés Danemann de cuarta cola que fue comprado por Fernando Salinas en los rimeros años cincuenta del siglo pasado. El instrumento fabricado bajo los parámetros de las técnicas de la famosa casa alemana steinway, fue recibido por el director de la orquesta Daniel Montes. Habló Elvira en nombre de la familia Salinas.

FERNANDO L. SALINAS SUILS

Fernando Salinas Suils a los 41 años en 1954

El propietario del piano era un inmigrante español de origen catalán que se afincó en Bolivia en su juventud. Nació en Barcelona, España, el 8 de julio de 1913 y murió en La Paz, el 11 de febrero de 1981, a los 67 años.

Llegó a nuestro país en 1937, cuando tenía 24 años, animado por sus entrañables amigos bolivianos Luis y Macario Escobari Milán, a quiénes conoció en París. 

En 1950 se casó con Irma Gamarra Gámez, nacida en Riberalta, con quien tuvo cuatro hijos: Elvira, Alfonso, María Antonieta y Luisa Fernanda. Para entonces estaba ya sólidamente instalado en Bolivia dedicado a la actividad comercial. Desde muy joven estuvo vinculado a la vida cultural, influido por su hermana Elvira, que era pintora y profesora de arte.

Su creciente tarea comercial lo impulsó a crear la empresa “Machinery Pool” que amplió su horizonte de trabajo, al especializarse en la importación de motores europeos para diversas actividades, pero muy especialmente bombas y maquinaria para la minería, lo que lo vinculó con ese rubro en el que hizo emprendimientos que desarrolló en Potosí hasta los años setenta. 

Miembro activo de la colonia española, fue parte de la directiva de la Cámara de Comercio Española en Bolivia.

Fernando Salinas al piano

Apasionado por la música y relacionado con Flavio Machicado y sus célebres sesiones de música clásica conocidas como “las flaviadas”, en 1953 trabó relación epistolar con su compatriota el gran violonchelista Pau Casals que el 13 de noviembre de 1954 en una de sus cartas subrayó: “Estoy orgulloso de que un catalán tenga tanto empeño como Usted y con mucho gusto recibiré su visita”. 

Casals, al que conectó con Machicado, vivía entonces en Prades, al sur de Francia, muy cerca de la frontera con Cataluña. Salinas viajó con su familia a Barcelona, precisamente en 1954 y fue hasta Prades donde se encontró con el maestro. 

Fernanda, Elvira, Irma Gamarra de Salinas, Alfonso y Mary, fotografía de los años noventa.

Compró el piano en los albores de la década de los años cincuenta. Sus hijos recuerdan que desde que tuvieron memoria, el piano era parte de la casa de los Salinas Gamarra y guardan la imagen de Fernando interpretando al piano obras de Beethoven, Chopin, Rachmaninoff, Grieg y otros grandes compositores del romanticismo. La música lo acompañó siempre a lo largo de su vida. La donación constituyó un homenaje a su afecto y compromiso con Bolivia, país que consideró siempre como su segunda patria. Sus hijos, Elvira, Alfonso, Mary y Fernanda, sus nietos y bisnietos, la hicieron a su nombre para contribuir a que la Orquesta Sinfónica Nacional siga enriqueciendo nuestra cultura con una tarea de excelencia.

EL PROGRAMA

El director de la Orquesta Sinfónica Daniel Montes (11° desde la izq, de pie), el presidente de la Sociedad de pianistas de La Paz Denilson Aguilar (3°), el embajador de España Fernando Garcia Casas (7°), las hermanas Fernanda y Elvira Salinas (9° y 10°), el expresidente Carlos de Mesa (8°) y los jóvenes pianistas: Jhoel Apaza, Murari Baptista, Jhon Copa, Christian Gutiérrez, Gabriel Quintanilla, Lucas Quispe, Andrea Ruiloba, Jheremy Saavedra, Abigail Salazar, Yerko Sanga, Marcelo Sanjinés y Abner Ticona,

La Sociedad de Pianistas de La Paz bajo la batuta de Denilson Yosef Aguilar, presentó un programa muy diverso, a cargo de trece pianistas muy jóvenes, mostrando el talento y la riqueza potencial de una generación comprometida con la interpretación de este instrumento.

Se escucharon obras y fragmentos de Beethoven, Grieg, Debussy, Liszt, Chopin y Rachmaninoff. Clásicos latinoamericanos como Gonzaga, Piazzola y Ginastera. Maestros bolivianos como Caba, Viscarra, Monje, Rojas, Vino, Coronel y Ponce.

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