Víctor Hugo Cárdenas, Carlos D. Mesa, Jorge Quiroga y Eduardo Rodríguez a la Opinión Pública Nacional e Internacional

En nuestra condición de ciudadanos, de ex Presidentes, ex vicepresidentes y ex presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República por mandato constitucional, que hemos puesto lo mejor de nosotros para contribuir al fortalecimiento de una verdadera democracia en el país -aún en construcción- basada en la búsqueda de justicia, inclusión,  pluralidad y en la generación de consensos, sin otro interés que la defensa del Estado de Derecho, la justicia y la libertad, queremos expresar ante la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:

PRIMERO: Nos preocupa la decisión del gobierno del Presidente  Evo Morales de someternos a procesos penales, violando los derechos consagrados en la Constitución Política del Estado y los Tratados Internacionales sobre la materia, que pone en riesgo principios de derecho universalmente reconocidos.

La circunstancia de que el mismo hombre que nos ha acusado, haya designado inconstitucionalmente a los jueces que nos van a juzgar, quienes podrían aplicar retroactivamente la ley penal y condenarnos sin derecho a recurrir una eventual sentencia condenatoria, pone en evidencia el grave riesgo de que se vulneren, no sólo nuestros derechos esenciales, sino los de todos los ciudadanos bolivianos.

SEGUNDO: Queremos dejar en claro que ninguno de nosotros pretende convertir esta denuncia en un proyecto político. Tampoco buscamos rehuir los cuestionamientos que se puedan hacer a las decisiones y acciones que llevamos a cabo cuando ejercimos funciones públicas. Creemos que la justicia boliviana debe garantizar la búsqueda de la verdad, la transparencia e imparcialidad de los fallos, evitando la judicialización de la política, independientemente de circunstanciales resultados electorales.

Todas las ciudadanas y ciudadanos en democracia debemos tener derecho a procesos justos, con normas que respeten las garantías civiles. Que nadie sea perseguido por su opción política, o por las ideas que tiene. Que no se condene a nadie sin un proceso justo e imparcial que le garantice el derecho a la defensa en condiciones de igualdad y justicia.

TERCERO: Hemos permanecido y permaneceremos en el país, porque estamos conscientes de que nuestras acciones públicas y privadas estuvieron siempre sujetas a la legalidad y la transparencia. Bolivia, Nación a la que amamos, es nuestro país y nos asiste el derecho inalienable de vivir y trabajar libremente en su suelo.

Aún tenemos la esperanza de que cuando haya autoridades legítimas encargadas de administrar justicia, éstas encaucen sus decisiones por la vía de la legalidad y la imparcialidad, evitando juicios y condenas ideológico-políticas.

CUARTO:  Anunciamos que acudiremos a todas las instancias nacionales e internacionales que sean pertinentes, basados en las garantías que destaca la Constitución Política del Estado, que además reconoce el valor pleno de los Tratados Internacionales y su preeminencia sobre la legislación local, especialmente en materia de derechos humanos y justicia.

La Paz, 17 de Marzo de 2010

Víctor Hugo Cárdenas Conde            Carlos D. Mesa Gisbert

Ex Vicepresidente de la República     Ex Presidente de la República

Jorge Quiroga Ramírez                      Eduardo Rodríguez Veltzé

Ex Presidente de la República            Ex Presidente de la República

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5 pensamientos en “Víctor Hugo Cárdenas, Carlos D. Mesa, Jorge Quiroga y Eduardo Rodríguez a la Opinión Pública Nacional e Internacional

  1. a tiempo de saludarle sr: carlos d. mesa le cuento que soy un admirador de sus obras como ser historia de bolivia , la epopeya del futbol boliviano pero hay un libro que me interesaria leer de usted pero lamentablemente no lo se el titulo , le escuche y lo vi un dia por un programa de television presentando su obra , no logre escuchar el titulo del libro pero se que escribio en su libro sobre su gobierno y todo los problemas de esa epoca en la que estaba de presidente contando talves con su colaboracion espero su respuesta con el titulo del libro para poder adquirirlo y leerlo atte: romer

  2. Es una fortuna para los que tenemos memoria y nos interesa la Historia de nuestro país el que un gobernante pueda dejar sus palabras escritas a modo de biografia política, aún cuando corramos el riesgo que ésta rememoración autobiográfica se convierta en una suerte de monumentos a la autojustificación y a la victimización.

    Por fortuna, el ex Presidente Carlos Mesa escribió sus memorias rompiendo, enhorabuena, la tradición inmemorial que nuestros gobernantes no escribían nada de lo que hicieron, y no porque no supieran manejar con destreza la prosa castellana, sino ante todo para no dejar pruebas de su inconsecuencia.

    El ex Presidente Mesa, desde hace algún tiempo atrás, ha estado idealizando nuestro pasado anterior anterior a la Presidencia de Morales. En sus artículos ha estado defendiendo una independencia de poderes como si Bolivia la hubiese tenido alguna vez. Como si Morales hubiese anulado que lo antes gozábamos. No se puede quitar lo que uno nunca ha tenido.

    Carlos Mesa por ejemplo en su obra “Presidencia Sitiada”(pag. 68) afirma:

    “El equilibrio y la coordinación de esos poderes se había roto, supeditándose al control que de ellos hacían los tres partidos que se apoderaron de la democracia desde 1985 (MNR-MIR-ADN)….”

    Ahora, si Morales es continuador de esa fiebre avasalladora en liquidar el equilibrio de poderes es otra cosa. Nada nuevo en el horizonte. Pero no creo que sea un sólido argumento de defensa legal el indicar que hoy no existe equilibrio de poderes cuando antes no lo hubo y pese a ello el Poder judicial siguió imprimiendo su peculiar modelo institucional cayendo sobre el cuello de moros y cristianos (entiéndase, moros y cristianos sin influencias políticas/económicas, claro)

    Me resulta chocante este papel de oficioso “Torquemada” que vengo haciendo y pese a la admiración profesional que sentí y siento por Carlos Mesa periodista, me es más dificil el tragar antecedentes de su gobierno que si bien no invalidan, pero sí restan credibilidad a lo que hoy asevera Mesa.

    El Presidente Mesa durante su gestión, desconoció un fallo de nuestro Tribunal Constitucional. El 6 de mayo de 2004 el Tribunal Constitucional estableció que cuatro oficiales militares que habían participado en los hechos luctuosos de febrero de 2003, debían ser juzgados en los Tribunales Ordinarios. Mesa, muy suelto de cuerpo, indica en su citado libro:

    “Medio centenar de generales y coroneles de las FFAA, se presentaron en traje de campaña en Palacio de Gobierno para exigirme una toma de posición sobre el tema. Tras arduas y largas consideraciones, resolví la grave crisis comprometiendo mi respaldo a las FFAA, dentro del marco de la ley y respeto a la Constitución….”

    Resulta tristemente patético que un Presidente se digne en recibir a unos Generales y Coroneles que van a hablar con un Presidente en “traje de campaña” y más patético que un Presidente y Capitán General de las FFAA se pliegue ovejunamente a un chantaje en toda regla. ¿En traje de campaña?, ¿qué guerra pensaban iniciar dichos generales y coroneles?. Si un Presidente se deja impresionar porque unos bravucones van vestidos en “traje de campaña” es que estamos servidos, y bien servidos. Pero lo que resulta mas desagradable es que Mesa indicara que respaldaba a los bravucones conforme a la Constitución cuando nada menos que fue el mismisimo Tribunal Constucional, como Tribunal especializado en interpretar la Constitución, el que emitió una sentencia que había que cumplirla, estén “trajes de campaña” de por medio, o no.

    El respeto institucional ha sido corroído y aniquilado por todos los gobiernos sean de la corriente ideológica que sean. Y me remito a una nueva prueba de sensatez democrática:

    En España se conoce como el “Síndrome de la Moncloa” al estado de envanecimiento y autoaislamiento del pueblo que sufren los Presidentes de gobiernos al poco de ejercer el poder. En Bolivia debemos tener un síndrome parecido. Si hoy Evo Morales ha nombrado con su gracioso dedillo a siete magistrados de la Corte Suprema, en el pasado más reciente fue el propio Mesa, que aprovechando un resquicio legal, pero sin lugar a duda poco “elegante” democráticamente hablando, nombró a seis magistrados de la Corte Suprema con caracter interino, aprovechando un receso parlamentario (además nombró, tambien a dedo: dos miembros del Consejo de la Judicatura y a nueve fiscales de distrito). Evidentemente el Tribunal Constitucional falló en contra de esos nombramientos. No es muy saludable para un “equilibrio de poderes” el esperar que los miembros del Congreso entren en receso parlamentario para acordarnos en nombrar cuantas vacantes se nos ocurran. ¿Que diferencia puede haber entre un Morales que maquilla su actuación con el disfraz de una Ley?, o ¿la actuación de un Presidente que aprovecha un receso parlamentario para nombrar a la mitad de miembros del Poder Judicial y utiliza con mal gusto el resquicio que le podria otorgar la Constitución, resquicio que por otra parte no utilizó ningún Presidente anterior?, ¿teniamos que confiar en que el dedo de Mesa tenía mayor probidad que el dedo de Morales?, ¿porqué tenemos que confiar en que un dedo es mejor que otro?. Seamos siempre desconfiados, desconfiemos, luego existamos.

    Por ultimo, y siempre según informaciones periodísticas, el Proyecto de Ley de Responsabilidades, no tendrá efecto retroactivo, por ello creo que Mesa y compañía deberían preparar una defensa legal sólida antes que intentar impresionar mediaticamente a la opinión pública.

  3. Morales Vs. La Historia

    “Yo puedo entender que (los ex presidentes) son delincuentes confesos y que se organizan en un sindicato para defenderse. A esa conclusión llego”*

    ¿Por qué, los de su entorno, dejan tan descubierto al presidente? Debería de resistirse a aflorar sus sentimientos un poco. Pues no creo que sea, como algunas terapias mal lo indican, un eclosionar libre de sus miedos, odios a los vientos.

    Con los antecedentes presentes parece que E. Morales le prosigue un juicio a la Historia y que éste esta ya en la facie donde la doliente victima exige la reivindicación de sus derechos y el resarcimiento del daño causado. En sí podría parecer una contrademanda a la historia, a los sujetos históricos de un particular periodo político.

    El programa político masistoide fue el enunciado de la contra demanda (las partes, los hechos y los fundamentos), la lectura de apertura de proceso.

    Sí, E. Morales y sus patrocinantes piensan “sacarle” lo más a la imputada Historia. Es un proceso con diversas causas, que se siguen sumando en el transcurso y que desposeídas ellas de probación razonable y constatable. Conforman un estilo inédito de presupuestos, procedimientos y códigos positivos.

    Una de esas particularidades que hacen inédito al proceso es que la querellante victima es también el fiscal y el juez. Y que es un proceso que se sucede atemporal y sin fijación espacial. Un proceso basamentado en una remozada “memoria legal”; anulada, aumentada y corregida al servil interés. Donde los alegatos son fluctuantes a la alegoría mental de los querellantes y al chantaje emocional que pretende someter al estrado público; que indudablemente fortalecerá la sentencia y condena social.

    Morales y sus aludidos acuden a la típica práctica de dilatar el proceso iniciado con anterioridad a ellos, con el artilugio de la contraproposición. Y ganándole argumento procesal a la Historia con una demanda y persecución lex ex post facto**; que le facilita abducir conductas pasadas (juzgadas o no, prescritas o no) y escarmentarlas en un juicio presente. Algo con que generar o actualizar viejos resabios de odio y construir tipos penales sobre la personalidad; de la misma manera que dicta la criminología positiva.

    Muy aparte del cuestionamiento común… ¿Quién o quienes podrán defender a La Historia?

    ——————————-
    *http://www.la-razon.com/versiones/20100322_007039/nota_247_973260.htm
    **Presupuesto legal que modifica el status de una conducta o hecho anterior ya punido.

  4. El Presidente Mesa dijo que Bolivia necesitaba un presidente indígena, lo que le faltó decir es que el indígena Morales, para presidir necesitaba una autocracia. Morales no estaba preparado para ejercer una democracia y era necesario evitar su llegada al poder con todos los medios, medios que no utilizó Carlos Mesa en su oportunidad pero que Hormando Vaca Diez sí estaba en capacidad de hacerlo.

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