Ante la Infamia: “Ni Olvido ni Venganza: ¡Justicia!”

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18 de octubre de 2003 en El Alto, cuando dije: “Ni olvido ni venganza: ¡Justicia!

En los turbulentos tiempos que corren falsear la verdad y apelar a la infamia parecen dejar mejores frutos que respetarla.

El señor Juan Patricio Quispe Mamani representante de las víctimas de octubre que han iniciado un proceso en los Estados Unidos contra el expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada y su ministro de Defensa, afirmó según publicación del diario El Deber de 12 de marzo de 2018: “él (Carlos de Mesa) ha dicho que no puede, claro, tendrá sus razones que dijo que no podrá ser testigo”.

Si tal aseveración fuera cierta, yo no hubiera recibido al Dr. Thomas B. Becker que me visitó en mi oficina a nombre de las víctimas de octubre y me explicó que tanto la acusación como la defensa en el citado proceso, habían acordado hacerme llegar un cuestionario con preguntas única y exclusivamente referidas a mi declaración como testigo ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ) realizada el 24 de noviembre de 2009 y a mi libro Presidencia Sitiada cuya primera edición se publicó en 2008. Le respondí que aceptaba recibir ese cuestionario. Le pedí que se me hiciera llegar a través del procedimiento jurídico-diplomático pertinente en un caso como este.

El 13 de noviembre de 2017, mediante el Tribunal Supremo de Justicia, recibí el pedido oficial a través de un Exhorto Internacional firmado por el juez Barry S. Seltzer del “Tribunal de Distrito de los EE.UU. para el Distrito Sur de Florida, División de Fort Lauderdale”, para responder POR ESCRITO un cuestionario de 34 preguntas que EN TODOS LOS CASOS se referían a SI ME RATIFICABA en partes especificas de mi testimonio ante la CSJ y en fragmentos de mi libro Presidencia Sitiada.

En decisión conjunta con mi abogado el Dr. Carlos Alarcón Mondonio, y con el objetivo de no incurrir en el riesgo de dar un mismo testimonio en dos procesos distintos sobre un mismo caso, hecho que podría ser usado como argumento para objetar su validez en cualquiera de las dos instancias, decidí enviar el 20 de noviembre de 2017 una transcripción de LA TOTALIDAD DE MI DECLARACIÓN COMO TESTIGO (mediante soporte digital) en el Juicio de Responsabilidades que se llevó a cabo en la Corte Suprema de Justicia de Bolivia y un ejemplar del libro Presidencia Sitiada (que incluye un video de 110 minutos) para que sean utilizadas como mi testimonio en el juicio civil que se desarrolla en los Estados Unidos.

Dado que acepté participar dando mi testimonio en el citado proceso, dado que recibí personalmente al representante legal de las víctimas de octubre, dado que respondí el exhorto del Juez que lleva la causa en los Estados Unidos y dado que envié la totalidad de mis declaraciones y mi obra sobre el tema, que superan abundantemente lo específicamente solicitado por el Juez de la causa, no acepto la afirmación calumniosa del señor Quispe Mamani que ha sido usada de un modo vergonzoso para intentar dañar mi honor y mi compromiso indeclinable con los Derechos Humanos. Compromiso probado inequívocamente durante mi gestión de gobierno que hizo del respeto a la vida una causa de Estado.

Concluyo recordando a la opinión pública que mis palabras el 18 de octubre de 2003 en la entrañable ciudad de El Alto fueron: “Ni olvido, ni venganza: ¡Justicia!”, premisa y causa a la que he contribuido desde ese día hasta hoy.

La Paz 13 de marzo de 2018

 

Carlos Diego de Mesa Gisbert

 

 

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5 pensamientos en “Ante la Infamia: “Ni Olvido ni Venganza: ¡Justicia!”

  1. Cuando la verdad es simple, sencilla y comprobable, son los datos la mejor defensa. Fácil crear cortinas de humo respecto un tema que desde Plaza Murillo no se impulsó por falta de voluntad, política o moral. Usted siempre será un molino de viento para quienes dependen de la infamia para mantener la hegemonía del poder.

  2. Pingback: Mesa aclara que testificó de manera escrita en el juicio a Goni | Share Bolivia

  3. En octubre del 2003, Carlos Mesa no se hizo parte de la masacre al pueblo alteño y abandonó a Sánchez Lozada cuestionando públicamente la violencia contra la gente en revuelta pacífica. Se enfrentó, como lo cuenta en su libro Presidencia sitiada, también al embajador de Estados Unidos.
    Por mucho tiempo pensé que guardaba esos días como un preciado tesoro de coherencia con el valor de la vida. Pensé muchas veces, aunque nunca se lo pregunté directamente, que después de esos sucesos, Carlos Mesa sentía que se había equivocado en aceptar la candidatura a la vicepresidencia de Sánchez de Lozada.

    Este juicio sirve para el futuro, para que nunca más un presidente se atreva a lanzar tanques y militares a bala contra un pueblo en revuelta.

    No entiendo cómo es posible, ni bajo qué argumentos, hoy Carlos Mesa se niega a asistir como testigo.

    No lo entiendo y no lo acepto.

    Me dirijo a Carlos Mesa para pedirle en nombre de nadie, porque nada soy que rectifique su posición y vaya corriendo a declarar lo que sabe, y lo que vivió en primera persona.
    Palabra por palabra, que lo haga por la primera víctima que fue Marlenita, asesinada en Warisata. Lo que está en juego en La Florida es el único pedacito de justicia donde bolivianas y bolivianos podemos inscribir nuestras esperanzas de verdad. La mujeres y los pueblos sabemos que la impunidad reproduce impunidad y la justicia reproduce justicia.

    Le pregunto directamente a Carlos Mesa, ¿no fue un gran valor para la democracia el juicio contra García Mesa? ¿No hubiera exigido él que cualquier boliviano que algo hubiera podido declarar en ese juicio lo haga, por Marcelo Quiroga y por los asesinados de la calle Harrington?
    Nada diferencia este momento histórico de ese otro juicio y si el cuestionario escrito no basta, y hay necesidad de una testificación oral o de tallar en piedra el relato de los hechos, simplemente hay que hacerlo y acompañar a las víctimas que han logrado poner a Sánchez de Lozada y a Berzaín en el banquillo de los acusados.
    La negativa a declarar no es simplemente guardar silencio, sino que es colaborar con los masacradores de forma indirecta, porque ningún testimonio tendrá el peso que el suyo tuviera, por su implicación como segunda autoridad del gobierno de entonces.
    La defensa de Sánchez de Lozada está usando, en Estados Unidos, el libro Presidencia sitiada, de su autoría, como prueba para demostrar la inocencia de los masacradores. Igualmente están usando el libro de Felipe Quispe para volcar el sentido de los hechos. Esa es una razón más para que Carlos Mesa viaje a los Estados Unidos, incluso a nado o a pie, a recoger la verdad y el sentido de sus propias palabras.
    Negarse a dar testimonio de la masacre cruel y asesina de octubre de 2003 es traicionarse a sí mismo, es traicionar al pueblo boliviano, es traicionar la verdad de los hechos y dejar que Marlenita sea asesinada por segunda vez en Warisata, no por una bala militar, sino por un argumento judicial.

    Para que ningún presidente en el futuro se atreva a masacrar en Bolivia en nombre de la gobernabilidad, de la democracia o de la estabilidad a los y las bolivianas, es fundamental que el juicio en La Florida contra Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín siente precedente.

    No es que soy una desubicada, me ubico, se trata de un juicio civil y no de un juicio penal, pero es este juicio civil el que puede convertirse en prueba de justicia para continuar hacia el juicio penal y la extradición.

    “Ni olvido, ni perdón; justicia, no venganza”. Fueron tus palabras en La Ceja de El Alto, apenas fuiste posesionado como Presidente. Que esas palabras no sean demagogia; esa justicia que invocaste ese día está hoy en tus manos. Te pido que no borres con el codo lo que has escrito con la mano y vayas corriendo a declarar.

    Marlenita te está esperando con su mirada congelada, en sus nueve años.

    La acción de distanciarte del gobierno de Sánchez de Lozada para convertirte en aquel momento en una especie de cuña, desde donde se abriera un espacio pequeño de esperanza en medio de la masacre, concluye recién con tu testimonio claro, directo y frente a frente sobre la masacre cometida en el juicio hoy en curso. Sánchez de Lozada afirma que lo hiciste por ambición; tú dices que lo hiciste por humanidad, eso hay que repetirlo las veces que haga falta. Te lo debes a ti mismo.

    María Galindo es miembro de Mujeres Creando.

    • Los hechos, María, hablan por sí solos. Me separé del gobierno de Sánchez de Lozada por una convicción en defensa de los DDHH. Nada más llegar a la presidencia fui a El Alto y proclamé el concepto de “Ni olvido ni venganza: ¡Justicia!”. En octubre de 2004 el Congreso aprobó la apertura de un Juicio de Responsabilidades sobre los hechos de octubre. testifiqué ampliamente en ese Juicio ante la Corte Suprema. Durante mi gobierno respeté y promoví la defensa de la valor sagrado de la vida como política de Estado, aún en las circunstancias más duras de presión y violencia callejera que haya soportado gobierno alguno en tiempos democráticos. Modifiqué el criterio del pasado en el que las víctimas de actos violentos del Estado recibían una compensación económica a cambio de un compromiso de no hacer ningún reclamo futuro, o abrir un proceso o acusación alguna contra el Estado o sus funcionarios. Establecimos, en cambio, un criterio nuevo, el de la ayuda humanitaria del Estado a las víctimas (fue el caso de las víctimas de octubre), sin perjuicio de que estas pudieran llevar adelante acciones jurídicas que considerasen pertinentes y justas. este cambio fundamental ha permitido, por ejemplo el proceso que se está llevando a cabo hoy. Aprobamos también una normativa concreto que establece las responsabilidades y uso proporcional de la fuerza del Presidente y las autoridades civiles, en caso de dar instrucciones para la intervención de las FF.AA. en caso de con,opción civil o recuperación del orden Constitucional. Mi renuncia a la presidencia el 6 de junio de 2005 se debió única y exclusivamente a mi decisión de no usar la fuerza con el riesgo de violar DD.HH. y segar vidas de mis compatriotas para mantener el orden y mi propia permanencia en la presidencia.
      Con relación al juicio en los EE.UU. He testificado en los términos en que he sido convocado a testificar, a través de la ratificación de todas y cada una de mis declaraciones, amplias y exhaustivas en la Corte Suprema de Justicia y en la totalidad de las páginas de mi libro “Presidencia Sitiada”. De modo tal que no acepto tu insistencia incorrecta y alejada de la verdad de que niego a testificar. He cumplido el requerimiento de la justicia de los Estados Unidos.
      Se ha dicho algo que no se puede tipificar sino como una calumnia, al afirmar que me he negado a testificar. Lamento que te sumes a esa calumnia. Sí, he testificado en ese proceso.

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