Bolivia-Chile: Resolver en el Siglo XXI lo que aún Está Pendiente

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La delegación chilena en La Haya en los alegatos orales durante la Demanda Preliminar de Incompetencia de Chile (mayo de 2015)

Publicado en El País de Madrid el 15 de septiembre de 2017

Recuerdo muy bien las palabras del entonces Presidente Ricardo Lagos en la Cumbre de las Américas de Monterey de 2004. Cuando en esa ocasión convoqué a Chile a iniciar un diálogo constructivo para resolver la forzada mediterraneidad de Bolivia, el mandatario chileno comenzó diciendo que no había ningún tema pendiente entre las dos naciones.

Esa afirmación ha sido parte fundamental de la política de Santiago para con Bolivia y el argumento que ha esgrimido impenitentemente ante los organismos multilaterales y la comunidad internacional.

El 24 de septiembre de 2015 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) falló rechazando la Demanda Preliminar de Incompetencia presentada por Chile, que intentaba bloquear la demanda boliviana en su contra. Una parte sustantiva de ese fallo dice: “la Corte concluye que los asuntos en disputa no son asuntos resueltos por arreglo de partes, o por laudo arbitral o por sentencia de un tribunal internacional”. Por primera vez, no fue Bolivia quien lo dijo, sino el máximo tribunal internacional de justicia: sí hay temas pendientes entre Chile y Bolivia, lo que desmonta definitivamente el argumento chileno de que el Tratado de 1904 (referido a nuestros límites territoriales) resolvió todos los problemas existentes entre ambas naciones.

Bolivia inició en 2013 una demanda contra la República de Chile ante la CIJ, basada en la evidencia de los múltiples compromisos hechos a Bolivia e incumplidos a lo largo de varias décadas. Compromisos formales del Estado chileno de negociar con Bolivia para, como resultado de esas negociaciones, otorgar a Bolivia un acceso soberano al mar. Dichas promesas, de acuerdo al derecho internacional, generan obligaciones jurídicas exigibles y es ese y no otro el objeto de la controversia que la CIJ valorará una vez se hayan presentado los alegatos finales de ambos litigantes en 2018.

Es imprescindible comprender que el espíritu de Bolivia al presentar su demanda ante la Corte, es buscar una solución pacífica y negociada a un problema que Chile no sólo no ha querido resolver por ese medio, sino que se ha empeñado en encapsular en una negociación bilateral que condenó siempre a un callejón sin salida.

El canciller Heraldo Muñoz ha afirmado en un artículo reciente que “Chile defiende no sólo el derecho internacional y la palabra empeñada, sino la práctica diplomática de dialogar y buscar puntos comunes en la confianza que, de no llegar a acuerdos, los países no estarán comprometidos jurídicamente con aquello que hubieran conversado o expuesto”. El corazón de este razonamiento debe contrastarse con una imprescindible diferenciación, la precisión que distinga diálogo y conversación de propuesta formal que compromete la fe de un Estado. Nada mejor que un ejemplo ilustrativo para que sea el lector el que saque conclusiones. El 19 de diciembre de 1975, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile Patricio Carvajal respondió textualmente en una carta con su firma al embajador de Bolivia en Santiago: “la respuesta chilena se funda en un arreglo de mutua conveniencia que contemplaría los intereses de ambos países…se consideraría…la cesión a Bolivia de una costa marítima soberana unida al territorio boliviano por una faja territorial, igualmente soberana”.

Bolivia, superado el dogal de la bilateralidad, ha podido explicarle a la comunidad internacional la realidad de su demanda, sus fundamentos jurídicos y las razones esenciales por las que pide un acceso soberano al mar. Ocurrió lo que Chile no hubiese querido que ocurra, verse forzado a explicar porqué se niega a darle a Bolivia un acceso soberano al mar que sus propias autoridades, a lo largo de casi un siglo, se comprometieron a negociar.

El único camino posible al imperativo de la integración en el siglo XXI pasa por la solución definitiva de la mediterraneidad boliviana. Es precisamente por ello que los temas de La Haya están en La Haya.

 

 

 

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5 pensamientos en “Bolivia-Chile: Resolver en el Siglo XXI lo que aún Está Pendiente

  1. “la Corte concluye que los asuntos en disputa no son asuntos resueltos por arreglo de partes, o por laudo arbitral o por sentencia de un tribunal internacional”.
    Sr. Mesa, suponiendo que la cita que ud. hace del fallo de la CIJ respecto de objeción preliminar de competencia interpuesta por Chile es correcta, cabría señalar, para clarificar el sentido de lo señalado por dicha Corte, que ” los asuntos en disputa no resueltos por arreglo de las partes” no están referidos al fondo del reclamo boliviano como ud. cree (cesión de soberanía por parte de Chile, supuestamente no resuelto) sino simplemente, al objeto de la controversia planteada por Chile a la Corte, esto es,de su incompetencia para resolver un asunto resuelto por un tratado preexistente (1904).
    La CIJ dijo que el planteamiento boliviano en su demanda no estaba referido al tratado de 1904 sino a una cuestión que la Corte necesita aclarar, cuál es, si “Chile está o no obligado a negociar”, eso es todo. No hay que hacer dobles lecturas interesadas.; Ud.Sr. Mesa ha mal entendido el fallo de incompetencia, y supongo que lo ha hecho de buena fe, ya que en ningún caso la Corte, de buenas a primeras, sin un análisis jurídico profundo, y con el contraste de la posición jurídica de ambos países podría dictaminar que efectivamente entre Chile y Bolivia “hay temas pendientes”; no señor Mesa, la CIJ no a pretendido llegar a ese insensato extremo anti jurídico que ud. le asigna.
    Finalmente Sr.Mesa, ud. siempre habla de la carta del Canciller Carvajal; aclarar que un carta de un ministro de RREE, mostrando interés en negociar no constituye ningún compromiso formal para el país. Sr. Mesa, los países se obligan mediante tratados, aprobados por los congresos, y las conversaciones diplomáticas no generan obligatoriedad, es ingenuo pensar así, y, como afima el Ministro Muñoz creo que Bolivia ha hecho perder tiempo y dinero a ambas naciones en una cuestión que finalmente no tendrá un resultado feliz para Bolivia.

  2. La previa opinión mayoritaria de los jueces de la CIJ en relación al rechazo de la objeción chilena está expresada en el documento escrito por uno de los jueces, Mohamed Bennouna de Marruecos, quien entre otras cosas aclara que:

    “La Corte ya había definido la materia de disputa presentada (párrafo 34), y había desestimado la objeción chilena basada en el artículo VI del Pacto de Bogotá. Así había concluido que las materias en disputa no habían sido “zanjadas ni por arreglo entre partes, ni por acción arbitral ni por decisión de una corte internacional”, ni estaban ”gobernadas por acuerdos o tratados vigentes en la fecha de la conclusión del [pacto de Bogotá]”.”

    Todo esto en contraposición a la conocida postura chilena que dentro de su conveniente burbuja de desinformación se la pasa repitiendo que no existen temas pendientes, ignorando una realidad diferente que hace que apreciaciones externas a la burbuja chilena concluyan en que “las materias en disputa” no fueron zanjadas. Parece que todo el mundo, excepto Chile se da cuenta de ello y parece que todo tiene que ver con un fondo de ambición que está arraigado en muchos chilenos desde Portales.

    Y ese país, Chile, aparte de tener temas pendientes con Bolivia, se puede decir que le debe a Bolivia su propia existencia pues la Capitanía de Chile en la colonia estuvo a punto de desaparecer cuando los Mapuches destruyeron siete de sus ciudades, quedando una principal, Santiago, que se benefició de aportes de la Audiencia de Charcas al ejército de frontera con la inagotable (en ese entonces) riqueza de las minas de Potosí. Asimismo Chile explotó riquezas bolivianas antes de la guerra del Pacífico, con más ahínco después de la guerra, y prácticamente su estructura económica ha dependido de los territorios ocupados bolivianos hasta el dia de hoy, aunque la soberbia, aceptable y normal dentro su burbuja, les impide reconocer cuánto deben a Bolivia. Ya el presidente Daza se había dado cuenta que Chile era (y es en buena parte) lo que le daba (da) Bolivia.

    Volviendo a nuestros días, la demanda boliviana ante la CIJ tiene una escala reducida en sus alcances, en comparación a lo que Bolivia le ha dado a Chile históricamente. Esto lo debe saber el mundo entero, Bolivia no pide un favor sino esta en su derecho de volver al Pacífico pues nació con costas sobre este océano.

    Es de esperar que la CIJ sopese debidamente todo lo ocurrido entre Chile y Bolivia porque es la única forma de entenderlo. Y también debe entenderse que la corte es la única que puede interpretarse a sí misma, de modo que el resultado final está por verse. La posición boliviana tiene el respaldo no solo de todas las negociaciones ocurridas anteriormente, sino el de toda la historia de injusticias entre Chile y Bolivia, desde 1835 cuando eliminó a ese personaje que en su época fue el más distinguido, Andrés de Santa Cruz y al mismo tiempo eliminó una idea de crear una patria mayor, en una injerencia inaceptable entre países que deben ser tomadas en cuenta para llegar a una verdadera conclusión. La corte ya entendió que la materia en cuestión, el acceso soberano al Océano Pacífico, es lo que debe discutirse porque esta materia no está zanjada.

    No está zanjada. La prueba son las innumerables negociaciones anteriores lo cual junto con el trasfondo histórico hace que las mismas no sean casuales, ni tengan carácter ni nacimiento espontáneo, y no se puede comparar con otras negociaciones con otros países, ni entre otros países, aludido por Chile al indicar que todas las fronteras corren peligro si se acepta la posición boliviana. Difícilmente se encontrará una historia similar, de modo que Chile solo pretende asustar al mundo y de paso de forma cínica, pues fue Chile que no respeto fronteras antes y hoy se hace el respetuoso, cuando tiene el pie en los territorios ocupados bolivianos, y se sigue armando, comiendo y viviendo del producto de sus riquezas. Esto que los gobernantes chilenos prefieren no hablar debe ser enfatizado por el equipo boliviano y conocido a fondo por la CIJ.

    Asimismo, el entender que existe una figura jurídica que ya ha sido usada por la CIJ (actos unilaterales, concepto difícil de entender por el común de las personas) es algo que apenas se está empezando a asimilar por todos aquellos que tratan de entender la posición boliviana . La decisión jurídica de la CIJ en este específico caso tiene que, debe, tomar en cuenta el aspecto histórico, debería ser inevitable, para llegar a un final donde la justicia invocada por la corte desde su creación, esté representada.

    Mar para Bolivia!

  3. Respecto de una supuesta obligación de negociar por parte Chile, como consecuencia de sus propios actos unilaterales, de importancia significativa es la opinión del abogado francés Sr. Jean Marc Thouvenin, participante en las N.U. de los análisis y definiciones de los Actos Unilaterales para aplicar al Derecho Internacional, cuyo informe sustenta la defensa de Chile en su dúplica.

    “En ella se incluyó el análisis de expertos que participaron en el debate que llevó adelante, desde 1994 y por más de una década la Comisión de Derecho Internacional de las Naciones Unidas, precisamente para tratar de definir y regular los actos unilaterales que puede hacer un Estado y que generan obligación jurídica. Uno de esos análisis corrió por parte del abogado francés Jean Marc Thouvenin, actual Secretario de la Academia de Derecho Internacional, cuya sede está en el mismo palacio de la CIJ en La Haya”. (consigna el Diario La Tercera)

    “Ese informe señala que no se cumplen los requisitos para considerar que Chile generó una obligación jurídica a partir de esos actos unilaterales”.

    Para Chile el caso de la aspiración marítima boliviana está completamente cerrado; no es posible concebir que una nación que ha defendido históricamente su soberanía con mucha fuerza, vaya a claudicar y retroceder ahora, habida cuenta, además, de haber sido demandado, insultado,denostado,agraviado, por un sin número de autoridades bolivianas, y agredida su soberanía por el traspaso indebido de agentes de su estado, generando un grave conflicto que pudo haber tenido muy serias consecuencias dado el candente ambiente previo.

  4. Jean Marc Thouvenin fue contratado por Chile para llenar el vacío que dejó la jueza ad hoc Louise Arbour, de modo que tendrá que estar del lado de Chile (le están pagando para ello). Sin embargo, hay dos detalles que dejó Arbour en su paso, el primero fue que cuando se rechazó la objeción chilena (mayoritariamente) ella fue una de dos discordantes que sin embargo votó porque se vea el fondo de la demanda boliviana, posición que el gobierno chileno no pudo haber visto con buenos ojos. Se les escapó.

    El otro detalle que dejó Arbour, y escrito desde el seno de la CIJ como parte de los documentos que se emitieron después del rechazo a la objeción chilena, fue que entre otras cosas hizo una declaración que va directamente en contra de la posición chilena de que todo acabo con el tratado de 1904, ella escribió:

    “Cualquier tratado o acuerdo siempre deja implícitamente abierta la posibilidad de que las partes renegocien sus términos en el futuro. Dicho de otra manera, no hay acuerdo que puede cerrar a perpetuidad la posibilidad de su revisión … subrayo una vez más que, por supuesto, nunca nada impide que las partes intenten renegociar un asunto solucionado o gobernado por el Tratado de Paz de 1904.”

    Entonces, posiblemente Chile se siente más comodo sin ella y ella debería sentirse más cómoda al dejar el equipo chileno pues el ser defensora de derechos humanos no iba con el trasfondo de los litigios en la CIJ que tiene Chile con Bolivia y también, el que tuvo con el Perú. Basta recordar las masacres (genocidio?) de los heridos en batalla perpetrados por las tropas chilenas en la guerra del Pacífico, y aparte de ello una serie de actos que incluso en ese entonces ya eran considerados crímenes de guerra como bombardear civiles, incendiar pueblos e iglesias, asaltar haciendas, violar mujeres, apoderarse de bienes muebles y hasta de baldosas para el piso, etc, Parece que Arbour se fue en buen momento zafandose de la incomodidad de estar en el equipo chileno. Es de esperar que Thouvenin haya sido informado de todo ello y si aún así se acopló al equipo chileno será porque como abogado puede defender hasta lo indefendible por retribución monetaria.

    Por otro lado, Arbour, cazadora de criminales de guerra, no era compatible con los abogados que representan a Chile en la CIJ como David Bethlehem que defendió, también en la CIJ, el muro que pasa por territorios palestinos, caso que lógicamente perdió así como defendió la venta de armas a Bahrein usadas para la represión de este pueblo; también hizo la vista gorda en casos de tortura en la guerra de Irak cuando él era Consejero Legal de la Oficina Extranjera del Reino Unido.

    Asimismo, otro abogado que representa a Chile, Harold Koh, ex Consejero Legal de EU, conocido también como “Killer Koh” porqué justificó el uso de drones en la guerra (que se cree mataron miles), y bajo su interpretación de leyes justificó mantener tropas en Libia a pesar de ir aparentemente contra las disposiciones del Acto de Poderes de Guerra que limitaba los poderes del presidente. Por otro lado, proporcionó consejería legal a su gobierno durante el golpe de Estado en Honduras en 2009.

    Koh también justificó la invasión de Grenada lo cual le cae como anillo al dedo a Chile que también invadió territorios ajenos. Habrá que recordar que hubo una resolución del Consejo de seguridad de la ONU que condenó mayoritariamente esta invasión, de modo que Koh tuvo y debe tener ideas en contra del espíritu de la creación de este organismo que es básicamente la idea de paz y el estar en un organismo derivado de la ONU como es la CIJ no es es una feliz situación. Con seguridad que Arbour no simpatizaba con los “logros” de estos personajes. Ahora, Thouvenin posiblemente no debe saber la historia entre Bolivia y Chile a fondo la historia es larga y los detalles innumerables, a no ser que lea todo los documentos bolivianos y más allá, pues con solo leer el lado chileno que omite buena parte de la historia, no podrá tener un juicio correcto. Aunque sí puede haber sabido con quienes se metía y si aún lo hizo, será porque el dinero es verde.

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