Cine. El “Diario Ecuatoriano” de Alfonso Gumucio

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Filmación de la película “Fuera de Aquí” (1977), dirigida por Jorge Sanjinés y filmada en Ecuador

“…habló Jorge (Sanjinés) de sus proyectos de ampliar el Grupo Ukamau, crear un grupo en cada país de América Latina, crear un centro de laboratorio, montaje, etc., que permita total independencia del grupo y haga trabajos para otros cineastas”. Desde el 21 de junio de hasta el viernes 18 de julio de 1975, Alfonso “Moro” Gumucio, escribió un diario de filmación del quinto largometraje de Sanjinés, filmado esta vez en el Ecuador.

Gumucio es una de las figuras relevantes del cine boliviano de los últimos cuarenta años. Teórico, historiador, crítico y realizador; su obra es imprescindible para comprender nuestro cine en su línea del tiempo y en su valoración intrínseca. Vinculado al proceso y propuesta de lo que en algún momento llamamos “Nuevo Cine Boliviano” centrado en las figuras de Sanjinés, Óscar Soria y Antonio Eguino, “Moro” no sólo acompañó esa ruta fascinante, sino que fue parte activa de ese esfuerzo creativo.

Su “Diario Ecuatoriano”, crónica desde adentro de la película “Fuera de Aquí” (1977), de la que fue asistente de dirección, tiene una característica fundamental, no fue escrito para ser publicado, lo que -a cuarenta años de distancia- le da un valor especial. La mirada desde la entraña de una filmación, tres años antes de que Sanjinés publicara su libro “Teoría y Práctica de un Cine Junto al Pueblo”, permite un retrato, una disección de las dificultades y limitaciones del trabajo de hacer cine en nuestros países. Sanjinés dejó Bolivia después del golpe de 1971, experimentó la realización en el Perú (“El Enemigo Principal”, 1973) y encaró esta nueva producción en tierras ecuatorianas. Percibimos por ejemplo el escaso tiempo que se contaba para el uso de la cámara y la grabadora de sonido, alquiladas en París, los vehículos desastrados casi en jirones, sin doble tracción, sin techo, el frío pertinaz, la escasez de alimentos…pero por sobre todo, la realidad del día a día del rodaje a través de las reflexiones de Gumucio. El joven veinteañero y su mirada respetuosa pero crítica del gran cineasta consagrado ya, sobre todo por “Yawar Mallku” (1969) y el “Coraje del Pueblo” (1971).

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En la presentación de “Diario Ecuatoriano” en la Cinemateca. Claudio Sánchez, Alfonso Gumucio, Jorge Sanjinés, Carlos D. Mesa y Pedro Susz

En la distancia, “Fuera de Aquí” que repitió algunos elementos argumentales de “Yawar”, con la presencia de un grupo de estadounidenses en tareas políticas, o bajo el manto de prédicas evangélicas en una comunidad indígena que va asumiendo de manera progresiva una conciencia liberadora producto de su propio análisis interior, enfrenta en la lectura de Gumucio las dificultades de un cierto esquematismo, el peligro de la caricatura, la mirada sin matices del director que busca una propuesta en la que sólo los elementos ideológicos son fundamentales en la construcción narrativa del filme.

Este “Diario” tiene el tono de su autor, comprometido con una línea de pensamiento que busca el cambio y la transformación social, pero que está de vuelta de lo que él mismo cuestiona como la marca de la experiencia cubana y el foquismo guevarista, todavía como una herida abierta y fresca. Es sugerente el clima de debate permanente en el equipo, el carácter de cada uno de sus miembros, las diferentes sensibilidades, por ejemplo, de Beatriz Palacios, Jorge Vignati, Roberto Siso, el cura adscrito a la teología de la liberación…

En el contexto del trabajo de filmación, sobrevuela la sombra del temor a una intervención de la película, una eventual acción de oscuros agentes del imperialismo. Gumucio se pregunta si es algo real o parte de una sensación de persecución producto del contexto (una región dominada por el militarismo y la presencia pertinaz de la CIA).

Asoman también los detalles literarios con descripciones de un paisaje andino sobrecogedor, la niebla fantasmagórica, las escaladas hacia las alturas del Chimborazo y, junto a ellos, el profundo respeto y fascinación por la gran capacidad de los indígenas de interpretar sus papeles, que no son sino la reconstrucción de su propia cotidianeidad. De pronto, en las noches, de modo improvisado, los comunarios se enamoran de la magia de la pantalla, de las películas que les proyectan casi sin importar el tema, hipnotizados por sus propias imágenes, de su mundo en la realidad suplantada por el cine.

La lectura de estas páginas que desgranan estados de ánimo, momentos de ilusión, momentos de crisis, momentos de escepticismo, parece diluirse en un largo y lejano pasado. El tránsito de la sociedad indígena en los Andes fue igual y distinto de lo que proponía Sanjinés. El eje ideológico, el reconocimiento de lo indígena, estaba bien cimentado. Las formas políticas de su llegada al poder en Bolivia y de su creciente conciencia en países como Perú y Ecuador, atravesaron otros derroteros. ¿Estaba perfilado Morales en ese discurso y en esos argumentos?

Lo más valioso de estas páginas está en el contrapunto permanente que hace Gumucio, la reflexión sobre aquellos aspectos que piensa que no se manejan adecuadamente, no sólo en torno a la cuestión técnica, sino sobre todo a la concepción de la historia, los supuestos políticos del director, la lógica interna del desarrollo del guión –trabajado por Sanjinés y Palacios-. Escribe por ejemplo: “Jorge ahora propone, sin decirlo directamente, que los miembros del núcleo central del grupo deben ‘dejarlo todo’ por esta causa del cine revolucionario…yo tengo también mis proyectos, mi futuro, mi voluntad de hacer un trabajo revolucionario”. Es un momento en que el compromiso, la obligación de darlo todo por la causa, la idea de que la revolución no permite respiro, marcaba a los sectores progresistas que buscaban identificarse con el pueblo, un abstracto que tenía un dominante, la lectura marxista de la realidad.

El “Diario Ecuatoriano” se me hace imprescindible para comprender el precario contexto en el que se hacía el cine latinoamericano en medio de la tormenta dictatorial de los años setenta.

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Un pensamiento en “Cine. El “Diario Ecuatoriano” de Alfonso Gumucio

  1. Claudio Sánchez, Alfonso Gumucio, Jorge Sanjinés, Carlos D. Mesa y Pedro Susz que equipo de personas entendidas en el tema de cine.,un orgullo para los bolivianos cinefilos.

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