Sobre el Documento “Chile y el Acceso al Mar de Bolivia, Mito y Realidad” Entrevista en “La Razón”

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“La Razón” 3 de agosto de 2014

Entrevista de Ricardo Aguilar Agramont

Después de la Cumbre del G77, Chile hizo circular un folleto titulado Chile y la aspiración marítima boliviana. Mito y realidad. Se dijo del mismo que era un texto para rebatir el Libro del Mar. Al ver sus escasas seis páginas se hace evidente que cumplir tal función era imposible. El texto sostiene la mistificación de que Bolivia tendría el más amplio acceso al mar, por lo que no necesitaría un puerto soberano. El expresidente y actual embajador itinerante de la Demanda boliviana, Carlos Mesa, para calificar el documento chileno, usa el sustantivo “falacia.”


— Me da la impresión de haber tenido acceso a un resumen del texto chileno, ¿solo tiene esas seis páginas?
— Sí, es un documento general con algunos de sus argumentos básicos. El canciller Choquehuanca respondió a esas pocas páginas.
— ¿Cómo evalúa el documento?
— Se trata de una estrategia chilena que trata de cambiar el tablero de la discusión planteada por Bolivia. Nosotros colocamos los argumentos del debate en el concepto de los compromisos unilaterales de Chile que generan una obligación jurídica. Chile establece dos caminos, el de su demanda de incompetencia de la Corte y un lobby político de dos elementos: que Bolivia quiere modificar el Tratado de 1904 poniendo en riesgo la arquitectura internacional de límites y que el país tiene acceso amplio al mar.
— Es, entonces, una falacia.
— Totalmente, es una falacia porque las facilidades de tránsito que el Derecho Internacional da a todos los países mediterráneos son muy próximas a las firmadas por Bolivia y Chile en 1904. El concepto de libre tránsito ya no es ningún privilegio especial que tenga Bolivia, no obstante, somos el único país que tuvo mar y que le fue usurpado.
— Leo en el uso de ciertos verbos y adjetivos del documento que se quiere hacer creer que se hace un favor a Bolivia.
— Hay un conjunto de incorrecciones muy graves en el documento chileno. El libre tránsito no es un favor, sino el producto de un tratado. El incumplimiento del libre tránsito a lo largo de la historia ha sido reiterado, pero en términos graves se bloqueó el ingreso de armas para Bolivia durante la Guerra del Chaco, se embargó estaño boliviano después de la Revolución Nacional por presión de Simón Patiño y, en 2004, la  privatización de los puertos estableció una lógica inaceptable porque el acuerdo es producto de un tratado que establece una relación de Estado a Estado; no en relación con administradores privados que, obviamente, encarecen la operación.
— Hay aún más incumplimientos.
— Hay un conjunto de facilidades teóricas que Chile cumple parcialmente o vulnera. Por ejemplo, hay un puesto de aduana boliviana en puertos chilenos. La aplicación se da, pero si hay un contenedor que las autoridades chilenas creen que puede tener elementos de irregularidad se permiten revisar vulnerando el hecho de que quien debe definirlo son las autoridades bolivianas.
— Afirman que el libre tránsito de Bolivia le “cuesta” a Chile 100 millones de dólares…
— Podría dar muchísimos más ejemplos de que hay una falacia en la argumentación… Nos parece inaceptable que Chile diga que le cuesta alrededor de 100 millones de dólares anuales las facilidades para Bolivia… La simple comparación —si se le recuerda al Estado chileno que el guano, el salitre, la plata, el litio y el cobre, en un porcentaje muy significativo está en territorio que fue boliviano— aún se multiplique esos 100 millones de costo por 50, no hace una equiparación mínima con lo que Chile ha logrado por las exportaciones del cobre. Han recibido más de 900 mil millones de dólares por sus exportaciones de ese mineral, que un altísimo porcentaje está en territorio que fue boliviano. En contraparte hay un conjunto de costos adicionales al manipuleo de mercancía boliviana de importación y exportación por una serie de reglas paraarancelarias.
— Es entonces un texto débil, ¿no se sostiene?
— Absolutamente, para una opinión internacional no informada probablemente el documento dé una imagen equivocada. Por eso Bolivia ha hecho un documento detallado en la web de Diremar donde se desmiente cada punto.
— El documento pasa al tema de la demanda. Veo un párrafo que podría ser uno de los principales argumentos jurídicos de Chile en el juicio. Lo leo: “la reclamación de Bolivia podría tener consecuencias […] en la libertad de los Estados para participar en negociaciones diplomáticas, como también en su habilidad para discutir libremente sin temor que su contraparte negociadora argumente más tarde que debido a que en circunstancias particulares en algún momento de la historia una iniciativa diplomática fue realizada o pensada, ésta pudiera luego ser considerada que ha creado una obligación legalmente vinculante”.
— El concepto de una negociación diplomática marca la posibilidad de que para llegar a un acuerdo nos reunamos entre las partes, establezcamos argumentos y podamos llegar o no a un acuerdo. Lo que Chile dice es que si esa negociación me genera una negociación ulterior, se está limitando las posibilidades de negociar. Pero acá hay una cuestión, toda negociación tiene una fase preparatoria privada, sin documentos, sin un acta o una oferta formal. Hay una segunda fase, en que se formaliza la negociación a partir de una voluntad pública de hacer algo. Por tanto, lo que Chile está objetando no tiene sentido porque Bolivia no hace referencia a negociaciones informales o a actas cerradas en términos de una comisión bilateral. No. Hablamos de documentos públicos, avalados por un presidente de la república, firmados por un canciller o un embajador plenipotenciario, documentos en que formalmente Chile entrega una propuesta específica. Lo hizo en siete oportunidades, esas propuestas decían “Chile está dispuesta a negociar una salida soberana al mar”. En 1975, el canciller Patricio Carvajal no solo mencionó que estaba dispuesto a aceptar la propuesta boliviana, sino que incluso estableció los hitos geográficos de cómo concibe Chile el corredor. Hay una diferencia muy grande entre la negociación y la oferta formal mediante un documento, como sucedió en 1920 o 1923.
— Insisto, ése podría ser uno de los grandes argumentos chilenos.
— Sin duda que va a ser de los argumentos de Chile, nuestras respuestas se vinculan al razonamiento anterior. Además, hay un concepto clave que tiene que ver con una línea de jurisprudencia con antecedentes como las pruebas nucleares de Francia o sobre la soberanía de Groenlandia, además de otros casos.
— Pasando a lo inmediato, ¿se quiere esbozar una política comunicacional marítima con la reunión de este viernes con los directores de medios, si bien se la hace con retraso?
— El concepto de “política comunicacional” no puede estar pensado exclusivamente en la relación entre el Estado y los medios de comunicación en una reunión, sino también en la voluntad que hemos desarrollado en entrevistas, conferencias, documentos, El libro del mar y otros establecen una política de comunicación, la cual se complementa con esa reunión. Hemos tenido un contacto fluido con periodistas que nos han hecho consultas específicas, como el caso tuyo. Hay que recordar algo fundamental: estamos en el comienzo del proceso que tiene tres o cuatro años de camino, por lo que no hay que plantear que todo debe concentrarse en un tiempo mínimo. Me parece que llevamos las cosas en los tiempos adecuados.
— ¿Cuál es el objetivo de la reunión?, si bien cuando se publique esta entrevista ya habrá sucedido.
— Hacer una explicación general de los temas básicos de la demanda, por si hubieran dudas; y abrir el diálogo con directores de medios, jefes de redacción, especialistas en política internacional del periodismo que planteen dudas en el marco de lo que se puede responder; pues una parte del trabajo no solo es público, sino que debe ser intensamente difundido y otra parte, la estrategia confidencial de la memoria y los contraargumentos que hay que preparar hasta el 14 de noviembre en respuesta a la excepción chilena de incompetencia, es reservada.
— En la reunión sería importante proponer una uniformación de la nomenclatura, pues en los medios hubo equívocos en ese sentido.
— Evidentemente tienes razón, es importantísimo que los medios y los periodistas eliminen la palabra “aspiración”, eliminen la noción “derechos expectaticios”, establezcan el concepto de demanda. Es correcto, creo que hay que establecer una nomenclatura básica que esclarezca el tema no solo en aspectos tan sensibles, sino en general. ¿Cuáles son los términos que Bolivia utiliza para caracterizar la realidad boliviana en términos históricos; cuáles los términos específicos de carácter jurídico que utiliza para argumentar su demanda; y cuál es la denominación que éstos deben tener cuando sean tratados por el periodismo? Todo como una sugerencia que dejemos al libre criterio de los periodistas. Bolivia tiene que establecer su propia nomenclatura.
—Habló del Libro del mar, ¿cuál su diferencia con el Libro Azul?
— No debe tener una diferencia, ni tiene una diferencia sustancial, porque Bolivia asume una política de Estado, por tanto no se dice que como el Libro Azul lo hizo otro gobierno tenemos que hacer algo distinto. Al contrario, el Libro Azul es una referencia básica. Hay diferencias mínimas pues pasaron diez años y se produjo un acontecimiento sin precedentes: la demanda. En consecuencia, una parte sustantiva del Libro del mar es una explicación del porqué de la demanda, en qué consiste y las características que tiene, más los acontecimientos que se produjeron de 2004 a ahora. Adicionalmente, se hizo una ampliación de los anexos, que son una documentación fundamental para el conocimiento directo del Tratado de 1904, el de 1929, las cartas que se intercambian en 1950 y más.
— Hubo poca difusión del Libro Azul, ¿cómo se va a hacer ahora, se lo digitalizará?
— Por supuesto que sí. Acá hay una autocrítica, cometimos un error básico: no entender que había una demanda legítima de la gente, del ciudadano común, por el conocimiento del Libro del mar. Estamos preparando una segunda edición para la difusión masiva y gratuita. También, espero que la próxima semana esté colgado en la página web.
— Finalizando, ¿qué se viene inmediatamente?
— Preparar hasta noviembre la respuesta a los argumentos de Chile con relación a la incompetencia. Por supuesto, la lógica boliviana, dada la solidez que tiene la argumentación, es que la Corte no va a aceptar la incompetencia.
— Entonces, ¿Chile arriesga empezar con el pie izquierdo?
— Puede ocurrir. Chile está jugando con riesgo, pero está mostrando que su actitud va a ser diferente que la que tuvo con el Perú,
—¿A qué se debe esa actitud diferenciada y casi hostil con Bolivia?
— Tiene que ver con el hecho de que la discusión sobre límites con el Perú está especificada en un contencioso en el que ambas partes están estableciendo sus soberanías; en el caso de Bolivia lo que Chile interpreta es que nadie le puede obligar a ceder espacio propio. Podemos contraargumentar que un país que te ha usurpado 120 kilómetros cuadrados y 400 lineales de costa y que te ha ofrecido, porque entendió que eso era algo terrible, darte soberanía, no puede sostener ese argumento.
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6 pensamientos en “Sobre el Documento “Chile y el Acceso al Mar de Bolivia, Mito y Realidad” Entrevista en “La Razón”

  1. Una posicion llena de contradicciones y por ende completamente ilógica:

    1) Acudir a La Haya para recuperar el mar
    2) Sin embargo la demanda, en el mejor de los casos, solo aspira a obligar a Chile a negociar
    3) Se plantea obligar a Chile a negociar algo donde se busca cambiar fronteras ex-ante
    4) Luego se dice que todo esto no tiene nada que ver con el Tratado que gobierna dichas fronteras.

    En realidad no entiendo nada. Por que no hablamos claro, nos sinceramos con el pueblo y admitimos que todo esto es el peor error en la triste historia del país.

  2. 1) Bolivia acude a La Haya para obligar a que Chile que honre sus promesas (y acudirá a cualquier instancia pacífica y pertinente que le ayude a recuperar su Litoral usurpado de manera infame por Chile)
    2) Bolivia demanda que Chile debe cumplir de manera pronta y efectiva (y además de buena fe) una negociación que le otorgue una salida plenamente soberana al océano Pacífico.
    3) Las fronteras se verían afectadas, pero así lo ha planteado Chile en más de una ocasión (antes y después del perverso tratado de 1904)
    4) No se dice que no tiene nada que ver, sino que el tratado no es el punto fundamental de la demanda. Por ejemplo, en 1920 Chile suscribió un acta en la cual expresa su mejor deseo de procurar un acuerdo que le permita a Bolivia obtener una salida al mar independientemente de lo establecido en el Tratado de 1904.

  3. La difusión del libro del mar en forma extensiva y con alcance al mismo pueblo es una medida muy acertada. Pero se puede ir mas lejos y pensar en llegar al mismo pueblo chileno.

    Es que es hora de que conozcamos nuestra historia y La Haya viene siendo un buen pretexto para hacerlo. No vi el libro todavia, pero desearía ver una presentación parecida a la del libro de Historia de Bolivia publicada por la familia Mesa, es decir, acompañada de gráficos y fotos.

  4. Señor Carlos Mesa.

    I.-
    En su entrevista señala Usted lo siguiente “… es una falacia porque las facilidades de tránsito que el Derecho Internacional da a todos los países mediterráneos son muy próximas a las firmadas por Bolivia y Chile en 1904. El concepto de libre tránsito ya no es ningún privilegio especial que tenga Bolivia …”. Sobre los beneficios que Bolivia obtiene del Tratado de 1904, diferente, a la que Usted expresa, es la opinión que su compatriota, el señor Ramiro Orias Arredondo expone en la página 79 y siguientes de la monografía titulada “El Régimen de los Países sin litoral en el Derecho del Mar y las perspectivas para Bolivia”, documento en el cual señala lo siguiente: “En cuanto libre tránsito desde y hacia el mar Bolivia goza de mayores derechos a nivel bilateral que los otorgados por la Convención sobre Derecho del Mar; …” y “Aquí, vale la pena también diferenciar la naturaleza de los derechos de libre tránsito en favor de Bolivia. Los concedidos por la Convención del Derecho del Mar son de tipo universal, negociables y limitados para el tráfico de personas, mercancías, equipajes y medios de transporte; mientras que el “derecho de libre tránsito para toda clase de carga y en todo tiempo, sin excepción alguna” otorgado bilateralmente por Chile a Bolivia es un derecho más amplio, no recíproco, irrestricto, imprescriptible …”. Precisamente a comunicar la existencia de dichos derechos concedidos por Chile a Bolivia, y que exceden lo que establece el Derecho del Mar para los estados sin litoral, es a lo que apunta el breve texto difundido por Chile, y no a controvertir la actualización del denominado “Libro Azul”.

    II.-
    Llama la atención que se ponga el énfasis en la extensión del documento por sobre el contenido. El Libro Azul, de 2004, invoca, como fundamento de los derechos de Bolivia sobre el litoral de Antofagasta, las Leyes IX y XII de la Recopilación de Leyes de Indias; pero omite, por ejemplo, los efectos de la Ley V de la misma Recopilación, que al referirse a la Audiencia de Lima (que es distinta a la Audiencia de Charcas) señala que su distrito va por la costa desde la ciudad de Lima hasta el Reino de Chile, exclusive, y hasta el Puerto de Payta inclusive. Si la Audiencia de Lima limita por la costa con el Reino de Chile, es evidente que entre ambos no se encuentra la Audiencia de Charcas.

    III.-
    Es un hecho que los beneficios concedidos por Chile a Bolivia tienen un costo, y que el mismo puede expresarse en dinero. Por cierto Argentina también podría argumentar respecto de los beneficios que Bolivia obtiene de Tarija, provincia que le usurpó violando el Uti Possidetis, y que conservó recurriendo al uso de la fuerza cuando Argentina, gobernada por Rosas, intentó recuperarla por la vía militar.

    IV.-
    Sobre los efectos de las negociaciones diplomáticas, la opinión que Usted expresa pasa por alto que ellas están gobernadas por el principio según el cual “nada está acordado hasta que todo está acordado”; es dicho principio el que determina cual es la naturaleza jurídica de los actos que conforman una negociación diplomática, y que impide considerarlos como acto unilateral, en cuanto fuente de obligaciones jurídicas, ya que entre otras carencias, no son actos que se basten a sí mismos, sino que complejos. Por otra parte, Usted al referirse a las propuestas que Chile habría realizado a Bolivia, como al de 1975, la circunstancia de que Bolivia rechazó los términos de la proposición, pues se negó al canje territorial y se negó a la desmilitarización del Corredor, negativa que tiene efectos jurídicos ineludibles, pues si el destinatario de una proposición no la acepta, la propuesta se extingue, efecto que se enseña en todas las facultades de Derecho.

    V.-
    Con ocasión de la presentación por parte de Chile de las excepciones preliminares (previstas en el propio ordenamiento jurídico de la Corte, artículo 79 de su Reglamento, el cual forma parte del Derecho Internacional, lo que pone en evidencia el evidente error de derecho en que incurre el señor Evo Morales al señalar que el ejercicio de dicha facultad se opone al derecho) señaló usted en su cuenta de Twitter “Objetar la competencia de la corte o la admisibilidad de la demanda, es no atreverse a encarar el fondo de ntra. Demanda”; sorprendente afirmación que pasa por alto el hecho de que ningún demandado, ni en Chile, ni en Bolivia, ni en cualquier otro estado, ni tampoco en la Comunidad Internacional, está obligado a comparecer ante un tribunal incompetente. Si la Corte de La Haya carece de competencia para conocer de la pretensión formulada por Bolivia, Chile no está obligado a contestar el fondo, pues Chile, de acuerdo al propio Reglamento de la Corte, tiene el derecho a hacer presente dicha incompetencia, o cualquier otro defecto del libelo. Por lo demás, Bolivia sabe que la Corte carece de competencia sobre ciertas materias, señaladas en el Pacto de Bogotá, lo que explica el largo tiempo que demoró en adherir a dicho tratado, y el intento frustrado de hacer una reserva, precisamente, al artículo que restringe la competencia de la Corte.

    VI.-
    Finalmente, con ocasión del mismo hecho, dio Usted una entrevista a la televisión boliviana que fue reproducida en parte por CNN Chile http://www.cnnchile.com/noticia/2014/07/09/carlos-mesa-critico-la-impugnacion-de-chile-al-tribunal-de-la-haya , en la cual Usted formula la pregunta de por qué tuvo Chile un pleito en que debió de intervenir el Papa (Juan Pablo II) en la década de los años setenta, en el Beagle con Argentina, y la respuesta es simple, porque consiste en un hecho público que siempre ha estado al alcance de personas ilustradas como Usted; simplemente porque Argentina decidió desconocer la sentencia dictada a principios de 1977 por un tribunal arbitral, compuesto por cinco jueces (integrantes de la Corte de La Haya) que por unanimidad, 5 a 0, declararon que las islas del Beagle estaban bajo soberanía de Chile de conformidad a los tratados suscritos entre Chile y Argentina a fines del siglo XIX, sentencia que Argentina calificó de “insanablemente nula” (categoría inexistente en el derecho internacional) para luego decidir invadirlas. También pregunta Usted por qué Chile tuvo un juicio con Perú, y la respuesta también es simple, porque Perú pretendía que la frontera marítima debía ser una línea bisectriz y no el paralelo, que la Corte fijó hasta la milla 80; de suerte tal que de haber accedido Chile a la pretensión de Perú de aplicar la bisectriz desde el “punto Concordia”, Chile habría perdido el espacio marítimo resguardado por el paralelo, el puerto de Arica habría quedado aislado, como pretendía Perú, y el territorio chileno, que en alguna ocasión se contempló como integrante del Corredor que se canjearía con Bolivia, habría enfrentado aguas territoriales peruanas y no chilenas, dificultando un nuevo Charaña, a lo que también aspiraba Perú, como lo advirtió en sus inicios el señor Evo Morales (para luego cambiar de opinión, luego de la gestión de un fundador del peruano Grupo Basadre, que es reconocido opositor a la salida de Bolivia por Arica). Dicho lo anterior queda en evidencia el motivo por el cual Chile ha tenido las discrepancias con sus 3 vecinos, que Usted menciona, porque pretenden objetivos al margen de lo pactado, y Chile no está obligado jurídicamente a concederles lo que pretenden.

    Atentamente.

  5. Pude bajar el “Libro del mar” y me parece un buen y gran esfuerzo de recopilacion historica acerca de como Bolivia perdió sus territorios marítimos, como también hubieron intentos de solucionar esta situación por parte, no solo de bolivianos, sino también de los mismos chilenos.

    El libro es compacto y trata el tema marítimo en forma directa, producto de un equipo, pero básicamente se ve el estilo e ideas de Carlos Mesa. La publicación en el internet hace que su difusión tenga un mayor alcance lo cual puede satisfacer a aquellos que por cualquier motivo no pueden adquirir el libro. Y un buen detalle es el de estar traducido al inglés.

    Pero acá quisiera humildemente aportar a su mayor difusión y entendimiento. Se puede hablar de la forma y lo primero que salta a los ojos, la cubierta del libro que la encontré sumamente formal. Se me imaginó uno de esos textos que podrían salir de una reunión de gabinete. Estaba esperando algo más impactante como una foto de nuestro mar inundando toda la cubierta y tal vez el título “Mar para Bolivia”.

    Acerca del contenido, se podría añadir mas gráficos, por ejemplo esos que acompañan estadísticas, barras y círculos con porcentajes, etc. Existe información de ingresos al estado de la explotación del salitre tanto boliviano como peruano que eran parte importante de la economía de estos dos países que después de la guerra pasaron a enriquecer las arcas chilenas. También gráficos del impacto en la economía chilena de los territorios usurpados desde 1879 hasta el día de hoy, con mapas incluidos.

    Hasta se podría publicar un segundo tomo con mas información, donde se puede incluir también la opinión internacional de protesta contra conceptos como el de invasión y otros que se discutieron en la primera reunión de países americanos, la opinión de otros o países como Argentina, Venezuela, etc de ésa época sobre la invasión chilena.

    Por otro lado, y para llegar a mas personas, se puede publicar este libro en forma resumida y de historieta, lo cual puede ser mejor entendido por quienes no tienen tiempo para leer libros y hasta por niños.

    En fin, tenemos que hacer un esfuerzo por proclamar la verdad histórica en forma extensiva como parte de un plan que apoye acciones como La Haya, y lo que sea necesario para conseguir el objetivo de soberanía en el Pacifico.

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